14 de noviembre de 2019

XX Marcha Social del Grupo Montaña Altai.


El sábado 9 de noviembre realizamos la tradicional comida y marcha de los socios de grupo de montaña Altai. El día pintaba mal, pronóstico de agua y lluvia, pero nos dejó hacer la marcha por la costa asturiana de Buelna y Pendueles, con algo de espeleología y los bufones de la zona soplando. No nos mojamos y la marcha, aunque sencillita, disfrutona.



            La comida la hicimos en el Horno de Buelna donde llegamos justo cuando empezaba a llover. Después de una comida rica el tradicional audiovisual del resumen del año. Esta vez fue más nostálgico y se repasó por encima las actividades más representativas de estos 20 años. Para un grupo, que al principio eran cuatro amigos, llena de orgullo el ver todo lo que se ha hecho y lo que hemos crecido. Esperamos seguir así otros veinte años y sobre todo disfrutando, pasándolo bien y lo más importante siendo amigos y juntándonos para hacer y hablar de montaña.



11 de octubre de 2019



Vía de la Plata en BTT. Sevilla-León
24 septiembre – 3 octubre de 2019

·     Goyo
·     Raúl

Como cada año, a Goyo y a mí nos tocaba nuestro viajecito de cicloturismo de fin de verano. Generalmente suele ser difícil escoger el destino, pero esta vez no hubo ni que hablarlo. El año pasado ya nos había quedado pendiente la Ruta de la Plata, que cambiamos a última hora por la Ruta del Cid. Así que no había dudas y nos pusimos manos a la obra después de haber ajustado las fecha que nos venía mejor a los dos. Íbamos a tener diez etapas con una pequeña desviación en la última respecto a la guía que teníamos de Desnivel. En vez de acabar en Astorga, acabaríamos en León por cuestiones logísticas y, bien está decirlo, León es un final de ruta muy atractivo. Para transportar las bicis a Sevilla optamos por empaquetarlas y enviarlas por mensajería unos días antes, lo que nos ha resultado muy cómodo y económico. Las otras opciones, tren o avión, son mucho más engorrosas sin duda alguna. De este modo, nosotros pudimos viajar en avión desde Santander a Sevilla en vuelo directo prácticamente con las manos en los bolsillos y, una vez allí, recoger las bicis en la sede de la empresa de mensajería.
Cuando empezamos a investigar un poco sobre este camino para conocer la historia de los lugares por los que íbamos a pasar y el origen del camino, nos dimos cuenta de que teníamos algunas ideas equivocadas. Personalmente, siempre había pensado que el nombre de Vía de la Plata se debía al transporte de este metal en el Imperio Romano, pero parece ser que no fue así.

Los miliarios, unos originales y otros modernos, nos acompañaron todo el camino

Se sabe que este corredor natural norte-sur ya fue utilizado por los hombres del neolítico en el cuarto milenio antes de Cristo para algunos intercambios comerciales e incluso en el paleolítico cuando los cazadores acechaban a las presas en sus migraciones estacionales. También, en el siglo VII a.c, el pueblo Tarteso utilizaba esta ruta para comerciar con los pueblos del norte. 
Sin embargo, la Vía de la Plata como tal es creada por el Imperio Romano a partir del siglo II a.c y cuya construcción se desarrolla hasta el siglo I d.c siendo uno de sus principales impulsores el emperador Augusto y posteriormente Tiberio, Trajano y Adriano. Su primera finalidad era unir Emérita Augusta, la actual Mérida, y Astúrica Augusta, la actual Astorga. Posteriormente se fue ampliando hacia el sur hasta Itálica e Híspalis, la actual Sevilla, y por el norte hasta Gijón por el norte a través de La Vía Carisa, calzada romana impulsada por el general Publio Carisio, cuyo objeto era unir los asentamientos militares de tierras leonesas con el mar Cantábrico.
La calzada romana decayó en su uso a partir del siglo V, hasta la invasión árabe, cuando de nuevo volvió a tomar importancia. Después, a partir del siglo XI ya se tiene constancia de que fue un camino de peregrinación a Santiago de Compostela por los cristianos mozárabes.  Esta vía también era utilizada por pastores trashumantes de la meseta norte para hacer la invernada en Andalucía y Extremadura, creándose en el año 1273 la Mesta, que es cuando se convierte la Vía de la Plata en Camino Real, la Real Cañada de la Vizana.
Hoy en día, aparte de carreteras, autovía y ferrocarril, la vía de la plata se ha convertido en un reclamo turístico para peregrinos como Camino de Santiago, no tan masificado como el camino francés y en algunos tramos algo más salvaje, agreste y caluroso en verano.
Bueno, y después de esta introducción histórica resumida en la que algo se me habrá olvidado, vamos a lo que vamos, nuestra aventura.

Etapa 1. Sevilla-Almadén de la Plata.(73 Km, 1.100 metros de desnivel)

Esta primera etapa es una de las que nos resultó más durillas, quizá por ser la primera y aún nos faltaba coger un poco de ritmo. La salida de Sevilla es siempre bonita, ya que en esa ciudad hay una extensa y cómoda red de carriles bici. Después de la foto de rigor en la Torre del Oro, dábamos comienzo a nuestra aventura. Al principio vamos atravesando grandes llanuras de cultivo, siempre picando los caminos hacia arriba mientras nos adentramos en la sierra norte de Sevilla y el paisaje se va transformando en enormes dehesas. Pasado Castilblanco de los Arroyos el track nos hacía ir por la carretera, pero optamos por atravesar el Parque Natural del Berrocal, por donde indican las flechas amarillas, por una interesante pista forestal.

Torre del Oro en Sevilla
A orillas de Guadalquivir, con el puente de Triana al fondo

Primeros kilómetros saliendo de Sevilla

Eso sí, los tres últimos kilómetros nos iban a deparar una sorpresita, el Cerro del Calvario, cuyo nombre ya indica lo que nos esperaba. Unos 150 metros de desnivel tirando de la bici de sombra en sombra por una especie de cortafuegos agotador. Afortunadamente, la recompensa merece la pena, las vistas son espléndidas y ya damos vista a Almadén de la Plata.
Almadén de la Plata es un pueblo de la sierra sevillana encantador. El alojamiento es  bastante aceptable, con un menú de 8,5 euros.
Hostal la Concha. C/ La Cruz, 8. Tfno: 954 735 043. 35 euros habitación doble.

Etapa 2. Almadén de la Plata-Zafra. (83 km, 1170 metros de desnivel)

Esta también fue una etapa durilla. Comenzamos saliendo de Almadén por una bonita carretera local entre dehesas hasta el Real de la Jara, donde ya nos adentramos de nuevo en pistas forestales. Pasamos por el Castillo de la dos Torres, de origen romano y afirmado por los árabes que fue conquistado a comienzos del siglo XIII por los Caballeros de la Orden de Santiago. A medida que vamos haciendo kilómetros el paisaje va cambiando de forma significativa, pasando de dehesas a tierras de cultivo hasta llegar a Zafra, un pueblo ya de cierta importancia. Allí tenemos toda la tarde para dar un agradable paseo y deleitarnos con una suculenta cena a base de caracoles y lagarto ibérico (una parte del cerdo), regado con un excelente vino de la tierra.


Cerca de Zafra

El alojamiento, bastante bien, céntrico y buen precio.
Hotel Cervantes. C/ Cervantes, 7. Tfno: 924 563 270. 39 euros habitación doble.

Etapa 3. Zafra-Mérida. (64 km, 400 metros de desnivel)

Esta etapa ya fue más sencilla, más corta y con menos desnivel. Entramos en la conocida Tierra de barros y sus interminables llanuras salpicada por algunos pueblitos con cierto encanto. El día ha sido caluroso y llegamos a Mérida pronto, con tiempo para comernos una buena caldereta de cordero, careta y un rabo de cerdo deliciosos y además echar una pequeña siesta antes de visitar el famoso teatro romano, algo imprescindible.
Puente romano de Mérida

Por el camino íbamos encontrado simpáticos cerditos..jeje

El alojamiento, muy bien. Incluso por 3 euros te llevan el desayuno a la habitación.
Hostal las Abadías. C/ Villarta de los Montes, 1. Tfno: 924 56 32 70. 40 euros habitación doble

Etapa 4. Mérida-Cáceres (76 km, 700 metros desnivel)

Aquí tuvimos nuestro primer contratiempo de la excursión. Y es que no aprendemos, nos puede nuestro amor desmedido al cerdo ibérico y la casquería y después de hacer ejercicio no conviene atiborrarse de estos manjares. A mí, la comida del día anterior me sentó algo pesada, pero no pasó más. A Goyo, sin embargo, le hizo pasar una noche toledana con una gastroenteritis aguda que le dejó sin fuerzas para pedalear. Así que optamos por un plan B. Yo iría en bici haciendo la etapa hasta Cáceres y Goyo cogería el tren hasta allí, pudiendo descansar algo más por la mañana. A Cáceres llegamos prácticamente al mismo tiempo y, como Goyo seguía algo pachucho, decidimos que lo mejor era ir a Urgencias para atajar esa gastroenteritis por la vía rápida. Un buen chute en vena de Primperan y paracetamol, y la cosa mejoró notablemente para después ir a descansar, hidratarse y comer algo en nuestra pensión.

Nada que un buen chute en vena pueda arreglar
Teníamos la incertidumbre de si al día siguiente Goyo tendría fuerzas como para afrontar la etapa, pero contra todo pronóstico, consejo médico y sentido común, a la mañana siguiente ya estábamos los dos dando pedales. Y es que no hay nada que se le resista a un machote del ALTAI.
Por cierto, la etapa, a pesar de ir solo y algo más rápido de lo habitual, fue muy bonita.
Cruz de San Juan

Tierra de dehesas camino de Cáceres
El alojamiento en Cáceres bastante bien. Hostal Al-Qaceres. C/ del Camino Llano, nº34. tfno.: 927 22 70 00. 45 euros habitación doble.

Etapa 5. Cáceres-Galisteo (74 km, 800 metros desnivel)

Como decía, lo que parecía complicarse, al final salió bien. Hicimos la etapa tranquilamente, parando mucho, comiendo cada poco tiempo e hidratándose bien. Y Goyo aguantó perfectamente, sin problemas. Además, esta fue una de las etapas más bonitas, con mucho sendero entre dehesas y tramos realmente interesantes. Galisteo, del que nunca habíamos oído hablar, resultó ser un pueblo amurallado con mucho encanto y pasamos una tarde agradable en él.

Goyo ya recuperado

La hidratación y la alimentación fueron claves en la ruta
El alojamiento es una pensión algo cutre con baño compartido. Pero bueno, para una noche suficiente.
Pensión Los Emigrantes. Ctra Plasencia, 31. Tfno: 691 46 83 23. 30 euros habitación doble con desayuno.

Etapa 6. Galisteo- Calzada de Béjar (73 Km, 1130 metros desnivel)

Hoy tocaba una de las etapas claves de la ruta, atravesar el sistema central por su punto más débil, el puerto de Bejar, además de una de las más interesantes. Circulamos por muchos kilómetros de senderos y pasamos por el que es el punto emblemático de la Vía de la Plata, Cáparra, una antígua ciudad romana con un arco muy bien conservado y que ya describió Ptolomeo. A priori iba a ser una etapa dura, pero el final no lo fue tanto.

Arco romano de Cáparra

Llegamos al pueblecito de Calzada de Béjar, donde el único alojamiento que hay es un albergue de peregrinos muy cómodo y acogedor, ya que no está muy concurrido. Allí cenamos y desayunamos de maravilla y muy económico.
Albergue en Calzada de Bejar

Albergue Alba-Soraya. C/ el solano, 10. Tfno: 646 41 06 43. (15 euros por persona en habitación doble privada)

Etapa 7. Calzada de Béjar-Salamanca. (74 km, 900 metros desnivel)

Seguimos atravesando las tierras altas de Salamanca, alcanzando el punto más alto de la ruta, el Pico de la Dueña. La ascensión a este pico se hace por un sendero bastante técnico que, con las alforjas, nos obliga a echar pie a tierra en alguna ocasión. Sin embargo, su ascenso merece sin duda la pena. A partir de aquí ya vamos en descenso hasta Salamanca.
Llegando al pico de la Dueña
Allí nos esperaba Fabi, un amigo de la infancia de Goyo que además regenta un hostal en donde nos vamos a quedar, bien situado, económico (40 euros habitación doble) y muy decente. Y Salamanca nunca defrauda, una de las ciudades más bonitas de nuestro país, y más con un guía autóctono.
Por la noche, Fabi nos invitó a una suculenta cena a base de jamón, mollejas y un chuletón de proporciones descomunales que a mí me iba a pasar factura. Esta vez tocó una indigestión cárnica, como la de Red Barclay en un episodio de los Simpson de la décima temporada al comerse el Don Solomillón. Pasé toda la noche con la hormigonera en marcha intentando digerir la carne, pero no hubo manera. Y es que no aprendemos, no se puede comer demasiado después de un ejercicio intenso.

El Don Solomillón

Etapa 8. Salamanca-Zamora. (70 km, 500 metros de desnivel)
Afortunadamente la etapa que nos esperaba era sencilla y prácticamente llana, porque mi chuletón seguía dando vueltas. Con apenas una manzanilla y un yogurt hice toda la etapa hasta llegar a Zamora, una ciudad un tanto desconocida pero que merece pasar allí un fin de semana porque es realmente bonita.
Salamanca nunca defrauda

Plaza Mayor de Salamanca

Una vez llegamos, a Goyo le dio tiempo a comer un menú tranquilamente mientras yo me quedaba en la pensión descansando un rato porque no me encontraba en mi mejor día. Después de una pequeña siesta vi que aquello seguía dando vueltas así que hubo que invitar al chuletón a abandonar mi cuerpo por donde había entrado. Realmente fue un alivio aunque me dejó un tanto débil y apenas pude visitar Zamora.
El alojamiento excelente, un hostal bien situado con incluso una cocina común para poder cenar o desayunar tus cosas.
Hostal Gemi. Calle Juan II, nº 10ª, 1º. Tfno: 682 88 12 70. 38 euros habitación doble

Etapa 9. Zamora-Benavente (75 km, 600 metros desnivel)
A medida que pasaban los días y que avanzábamos hacia el norte, la mañanas eran cada vez más frías y el sol tardaba en calentar más. Prácticamente hacíamos los primeros 30 km abrigados con todo lo que llevábamos y después la temperatura era la ideal para dar pedales.


Esta etapa fue bastante llanita, lo que se diría una etapa de transición, pero no por ello menos interesante. Además, unos pinchazos le dieron un poco de picante. Llegamos a Benavente, un importante nudo de comunicaciones y más grande de lo que habíamos pensado. Tuvimos la agradable sorpresa de que la pensión que habíamos reservado estaba llena y nos habían cambiado a otro hotel de mejor calidad, así que salimos ganando.
Pensión la Trucha. C/ la Viña, 5. Tfno: 980 63 19 98. 42 euros habitación doble.

Etapa 10. Benavente-León (101 km, 400 metros desnivel)
Y llegamos a la última etapa, la que a priori podría resultar más dura por los kilómetros y el cansancio acumulado pero que, sin embargo, resultó más cómoda. Desde Benavente hasta la Bañeza seguimos por la Ruta de la Plata y allí ya nos salimos de ella definitivamente atravesando toda la comarca por pequeñas carreteras locales y pistas entre extensiones interminables de cultivos de maíz.
A la altura de Órbigo enlazamos con el tradicional Camino de Santiago, aunque esos últimos 30 km hasta León íbamos a hacerlos en sentido contrario a la multitud de peregrinos que circulan por allí. La entrada a León no es muy agradable debido al tráfico, pero es una ciudad encantadora e ideal para terminar una ruta extraordinaria.
Catedral de León
El alojamiento, muy bien. Hostal Orejas, Avda. República Argentina, 28. Tfno: 987 25 29 09. 50 euros habitación doble.

Y aquí se acabó el viaje y la aventura, pero la próxima ya se está maquinando y será el camino del Duero, desde su nacimiento en los Picos de Urbión hasta Oporto.


5 de septiembre de 2019

Pirineos’ 19: Lescun y Gavarnie.

2ª Parte: Gavarnie.
Después de los 18 largos que nos cascamos en días anteriores decidimos cambiar de valle y descansar un día. Así que nos levantamos tarde, en un día de niebla algo meona y que, gracias a los dos abetos bajo los que dormimos, libramos de levantarnos empapados. Desayunamos, recogimos todos los trastos y nos bajamos al pueblo de Lescún a tomar algo y a pasear por sus calles que reflejaban el ambiente de fiesta.
Viajamos a Gavarnie metidos entre la niebla y sin prisa. Decidimos que al día siguiente subiríamos al Taillón y el sábado escalar la arista noroeste al Petit Astazu.  Subimos hasta el collado de Tentes y flipamos con la cantidad de coches, furgonetas y caravanas que había. Como estaba la niebla metida nos bajamos en busca de un nuevo refugio de Altai que encontramos en las instalaciones de la estación de esquí y hasta con mesa. Al día siguiente subiríamos al Taillón para estirar las patas o como se llama ahora; descanso activo.

Nuevo refugio de Altai

Desde el Collado de Tentes Taillón y Gabietos
La subida al pico fue una romería sobre todo hasta la brecha de Rolando pero claro a todos nos gusta hacer montaña un día soleado. Además esta cumbre tiene varios alicientes; unas vistas de morirte y una subida larga pero cómoda. Así que paciencia, disfrutar del día, muchas fotos y para arriba. Desde el refugio de Sarradets las vistas al circo de Gavarnie son de escándalo. Es probablemente el lugar de Pirineos más impresionante y da igual verlo desde abajo o desde arriba o incluso cuando atraviesas los muros o está todo congelado, es una auténtica maravilla que no te aburres de admirar.
Brecha de Rolando


Circo de Gavarnie desde las cercanías de Sarradets 
Brecha de Rolando

Ascendiendo al Taillón

Cumbre del Taillón

El Casco
Muchas de las personas se quedaron en la Brecha y aquí dudamos entre subir al Casco o al Taillón y al final nos decantamos por la idea primera que llevábamos. En la cumbre estuvimos un buen rato y para abajo sin prisas. Bañito en el lago de Especieres para quitar la roña y a nuestro recién inaugurado refugio. Cenamos pronto ya que al día siguiente queríamos madrugar porque el desnivel era importante, unos 1.500 metros, la escalada no parecía complicada pero el descenso por las Rocas Blancas, no lo conocíamos pero sabíamos que era complicado.

La hipnótica arista noroeste del Petit Astazu.
No había empezado a clarear y a la luz de las linternas pasamos por las calles de Gavarnie en dirección a la cabaña de Pailla. La subida por el bosque es cómoda y una vez en la cabaña en vez de subir al refugio de Espuguettes seguimos recto, por las praderas, hacia la arista. A medida que nos acercábamos a la arista empezábamos a ver algunas cordadas que llevaríamos por delante. Al sol, nos pusimos los trastos y empezamos a escalar la arista por roca compacta. Como éramos tres decidimos repartirnos los largos de 4 en 4 y así no estar todo el rato cambiando las cuerdas.
Los mejores largos son los intermedios porque los de arriba están un poco rotos. La vía se sigue más o menos bien y hay variantes. De hecho en el largo 4º nos juntamos con tres cordadas de las que teníamos por delante. Esperamos a que siguieran y cada una fue por un sitio diferente. Ese fue el único sitio en el que estuvimos un rato esperando a partir de ahí la escalada fue muy fluida.

Luna llena sobre el Taillón

Comienzo de la arista


Primeros largos





Foto de cumbre

Llegando a cumbre
Sobre las 3 de la tarde llegamos a la cumbre y el espectáculo desde la cima es impresionante. La roca en estado puro, paredes por todos los lados y a los pies Gavarnie. Estuvimos comiendo y disfrutando del momento y empezamos la bajada por un terreno que habíamos leído que era complicado de seguir y con algún destrepe entretenido. Vimos bastantes hitos por la parte alta que vienen muy bien para salvar el primer muro. Se nota que los que han ido pasando han dejado su huella para facilitar el camino a los que hemos venido detrás. El descenso es orientación oeste con lo que la solana no te la quita nadie. Al llegar a la zona conocida como las Rocas Blancas numerosas pinturas orientan la bajada por ellas. A las 7 de la tarde llegamos a la cabaña Pailla de nuevo cerrando el circuito y de ahí, después de un descanso, seguimos a Gavarnie donde llegamos fundidos por el sol y por la bajada.

Bajando por el primer muro
Seis maravillosos días por los valles pirenaicos franceses tachando algunas de las actividades que teníamos pendientes y además con buen tiempo y buena compañía.


29 de agosto de 2019

Pirineos’ 19: Lescun y Gavarnie.


1ª Parte: Lescún:
Lescún es el típico valle del Pirineo francés que cuando vas a él por primera vez piensas: aquí hay que volver. El plató del Sanchese es una pradera grandísima con abetos dispersos y toda ella metida en un hayedo impresionante y rodeada de montañas calizas. Así que este año decidimos regresar a escalar varias vías que la otra vez quedaron pendientes.
Plató de Sanchese.
En la cara este del Grand Billare hay una pequeña aguja con una vía, que siguiendo unas fisuras y terrazas en forma de "z", llega a la cumbre. La vía se llama Pinelli y ese fue nuestro primer destino. Una aproximación por el bosque, siguiendo una torrentera, te lleva a pie de vía. La subida fue incomoda por la pendiente y por los restos de árboles destrozados por un alud de hace unos años. Al llegar a pie de vía la niebla y una roca ligeramente húmeda no nos dió muy buen impresión así que decidimos cambiar de planes y bajarnos al plató y escalar una vía Chateau Pinon Sec al pico de la Breque.
Vía Pinelli
Es una vía equipada, de 8 largos, de los cuales la otra vez escalamos los tres primeros y queríamos acabarla esta vez. El grado máximo es 6a+ y las hostilidades empiezan en el cuarto largo cuando te metes en una zona de roca negra ligeramente  desplomada y donde tienes que sacar el trasero al patio. El quinto largo es muy psicológico porque escalas una zona de calcita donde te vas quedando con trozos en la mano y otros vas tirando con los pies. Llegas a la reunión con el corazón  a dosmil. El siguiente largo es una travesía que va a condicionar el descenso. A las 8 de la tarde acabamos la vía y muy rápido para abajo que se metía la noche. Para dar más emoción hubo que rapelar toda la vía con dinámicos por la pérdida de un descensor. Los dos primeros rápeles son a las reuniones correspondientes pero el tercero se sale de la vía y hay que seguir, con una ligera tendencia a la derecha, unos 50 metros. Ahí está la reunión que no se ve mucho y es clave encontrarla porque si no vas a tener problemas. Los otros dos rápeles son más evidentes y además el último coincide otra vez con el primero de la vía. A pie de vía ya no veíamos casi nada y a cenar que mañana teníamos que madrugar.
Terminando el tercer largo

Entrando en el desplome del 4º largo
 
El descompuesto 5º largo

6º largo
De la reunión del árbol hay que rapelar separándose de la vía de ascenso
Al día siguiente teníamos como objetivo la arista Larrangus al Grand Billare de 2.318 metros. En un principio la vía no pasa de quinto grado y lo que nos preocupaba es la aproximación de unas tres horas. Ésta, al principio, es una gozada; pista por un bosque y además con un día espectacular no como el de ayer en el que estuvimos metidos en la niebla. La pista luego se transforma en un camino por el bosque en dirección al Lac de Lhurs y un poco antes de unas paredes muy verticales, se acabó la tranquilidad. Hay que abandonar el camino y subir por la margen derecha de un pedrero bordeando el bosque por arriba. Luego seguimos un croquis sacado de la revista Desnivel que te conduce a pie de vía. Hay que prestar atención al flaqueo de la segunda aguja roja que no es muy evidente. Además la roca está muy rota y es una travesía que hay que ir muy atento.
Arista de Larrangus

Salida del camino por la pedrera


Sobre las 11 llegamos y media hora más tarde empezamos a escalar. La vía nos pareció más complicada que lo que un principio el grado daba a entender. Nos salieron 10 largos como 10 soles, varios de ellos a tope de cuerda. Para ser una arista hay variantes y zonas donde no está claro por donde va la vía. Hay largos espectaculares en cuanto a la roca pero hay otros con zonas rotas y de hecho tiramos un bloque de tamaño XXl y muchos más pasamos al lado de ellos sin mirarlos. Tampoco hay mucho equipamiento en la vía y algún clavo que encontramos de sacaba con la mano e incluso con la cuerda pero se protege bien. La escalada de la parte alta es muy aérea y las vistas espectaculares de todas las praderas, montañas de la zona y a medida que asciendes el Midi d´Ossau va apareciendo. A las 18, 30 llegamos a los rápeles y nos bajamos a la horcada desistiendo de escalar los dos que teníamos delante porque se nos iba hacer muy tarde y las nieblas volvieron aparecer.
2º largo
3º largo


Las fabulosas vistas
 
5º largo y el mejor de toda la vía


Parte alta de la arista

Rapelando

Trepada por la canal camino a la cumbre
 De donde nos dejan los rápeles hay que trepar por una canales bastante tiesas prestando atención a la roca. Al final, metidos en la niebla, llegamos al Grand Billare donde comimos lo poco que llevábamos y para abajo a toda leche sin perder el camino. Eso sí, el atardecer, entre las nieblas, fue memorable y al final llegamos con algo de luz a las cabañas de Anaye donde el camino ya era bueno. Frontales y a disfrutar de la noche lo que los pies nos dejaban.
Foto de cumbre del Grand Billare
En Sanchese la tranquilidad se había esfumado. En Francia era fiesta al día siguiente y era una romería, con gente acampada por todos los lados y sobre todo haciendo fuego. Es curioso que está prohibido la acampada pero nadie parece que se preocupe por ello. En todo el día prácticamente no habíamos comido nada y los 1400 metros de desnivel y las 16 horas de actividad empezaban a pasar factura así que manos a la obra: 2 kilos de fabada, 2 latas de mejillones, dos de paté, embutido y queso, 300 gramos de aceitunas, chocolate, 4 cervezas y una botella de vino y a dormir como benditos hasta las 9,30 de la mañana.
 
Cenando