29 de agosto de 2019

Pirineos’ 19: Lescun y Gavarnie.


1ª Parte: Lescún:
Lescún es el típico valle del Pirineo francés que cuando vas a él por primera vez piensas: aquí hay que volver. El plató del Sanchese es una pradera grandísima con abetos dispersos y toda ella metida en un hayedo impresionante y rodeada de montañas calizas. Así que este año decidimos regresar a escalar varias vías que la otra vez quedaron pendientes.
Plató de Sanchese.
En la cara este del Grand Billare hay una pequeña aguja con una vía, que siguiendo unas fisuras y terrazas en forma de "z", llega a la cumbre. La vía se llama Pinelli y ese fue nuestro primer destino. Una aproximación por el bosque, siguiendo una torrentera, te lleva a pie de vía. La subida fue incomoda por la pendiente y por los restos de árboles destrozados por un alud de hace unos años. Al llegar a pie de vía la niebla y una roca ligeramente húmeda no nos dió muy buen impresión así que decidimos cambiar de planes y bajarnos al plató y escalar una vía Chateau Pinon Sec al pico de la Breque.
Vía Pinelli
Es una vía equipada, de 8 largos, de los cuales la otra vez escalamos los tres primeros y queríamos acabarla esta vez. El grado máximo es 6a+ y las hostilidades empiezan en el cuarto largo cuando te metes en una zona de roca negra ligeramente  desplomada y donde tienes que sacar el trasero al patio. El quinto largo es muy psicológico porque escalas una zona de calcita donde te vas quedando con trozos en la mano y otros vas tirando con los pies. Llegas a la reunión con el corazón  a dosmil. El siguiente largo es una travesía que va a condicionar el descenso. A las 8 de la tarde acabamos la vía y muy rápido para abajo que se metía la noche. Para dar más emoción hubo que rapelar toda la vía con dinámicos por la pérdida de un descensor. Los dos primeros rápeles son a las reuniones correspondientes pero el tercero se sale de la vía y hay que seguir, con una ligera tendencia a la derecha, unos 50 metros. Ahí está la reunión que no se ve mucho y es clave encontrarla porque si no vas a tener problemas. Los otros dos rápeles son más evidentes y además el último coincide otra vez con el primero de la vía. A pie de vía ya no veíamos casi nada y a cenar que mañana teníamos que madrugar.
Terminando el tercer largo

Entrando en el desplome del 4º largo
 
El descompuesto 5º largo

6º largo
De la reunión del árbol hay que rapelar separándose de la vía de ascenso
Al día siguiente teníamos como objetivo la arista Larrangus al Grand Billare de 2.318 metros. En un principio la vía no pasa de quinto grado y lo que nos preocupaba es la aproximación de unas tres horas. Ésta, al principio, es una gozada; pista por un bosque y además con un día espectacular no como el de ayer en el que estuvimos metidos en la niebla. La pista luego se transforma en un camino por el bosque en dirección al Lac de Lhurs y un poco antes de unas paredes muy verticales, se acabó la tranquilidad. Hay que abandonar el camino y subir por la margen derecha de un pedrero bordeando el bosque por arriba. Luego seguimos un croquis sacado de la revista Desnivel que te conduce a pie de vía. Hay que prestar atención al flaqueo de la segunda aguja roja que no es muy evidente. Además la roca está muy rota y es una travesía que hay que ir muy atento.
Arista de Larrangus

Salida del camino por la pedrera


Sobre las 11 llegamos y media hora más tarde empezamos a escalar. La vía nos pareció más complicada que lo que un principio el grado daba a entender. Nos salieron 10 largos como 10 soles, varios de ellos a tope de cuerda. Para ser una arista hay variantes y zonas donde no está claro por donde va la vía. Hay largos espectaculares en cuanto a la roca pero hay otros con zonas rotas y de hecho tiramos un bloque de tamaño XXl y muchos más pasamos al lado de ellos sin mirarlos. Tampoco hay mucho equipamiento en la vía y algún clavo que encontramos de sacaba con la mano e incluso con la cuerda pero se protege bien. La escalada de la parte alta es muy aérea y las vistas espectaculares de todas las praderas, montañas de la zona y a medida que asciendes el Midi d´Ossau va apareciendo. A las 18, 30 llegamos a los rápeles y nos bajamos a la horcada desistiendo de escalar los dos que teníamos delante porque se nos iba hacer muy tarde y las nieblas volvieron aparecer.
2º largo
3º largo


Las fabulosas vistas
 
5º largo y el mejor de toda la vía


Parte alta de la arista

Rapelando

Trepada por la canal camino a la cumbre
 De donde nos dejan los rápeles hay que trepar por una canales bastante tiesas prestando atención a la roca. Al final, metidos en la niebla, llegamos al Grand Billare donde comimos lo poco que llevábamos y para abajo a toda leche sin perder el camino. Eso sí, el atardecer, entre las nieblas, fue memorable y al final llegamos con algo de luz a las cabañas de Anaye donde el camino ya era bueno. Frontales y a disfrutar de la noche lo que los pies nos dejaban.
Foto de cumbre del Grand Billare
En Sanchese la tranquilidad se había esfumado. En Francia era fiesta al día siguiente y era una romería, con gente acampada por todos los lados y sobre todo haciendo fuego. Es curioso que está prohibido la acampada pero nadie parece que se preocupe por ello. En todo el día prácticamente no habíamos comido nada y los 1400 metros de desnivel y las 16 horas de actividad empezaban a pasar factura así que manos a la obra: 2 kilos de fabada, 2 latas de mejillones, dos de paté, embutido y queso, 300 gramos de aceitunas, chocolate, 4 cervezas y una botella de vino y a dormir como benditos hasta las 9,30 de la mañana.
 
Cenando

25 de agosto de 2019

Peña Castil (2.439 m) cara este, vía Garris Mendi.

Hacía tiempo que había visto esta vía en la página Alpinismo cantábrico y este sábado fuimos a escalarla. La aproximación de dos horas no nos desaminó ya que acabábamos de llegar de Pirineos y estábamos hechos a aproximaciones largas. La información que llevábamos era la foto sacada de dicha página y no conseguimos encontrar la vía en el tramo intermedio.
Subiendo por la Moñetas

Las sombras de la izquierda de la imagen marcan por donde va la vía.
                Hay que ascender gran parte del valle de las Moñetas, durante unas dos horas, y a medida que vamos subiendo metros se empieza a intuir por donde va la vía. Ésta tiene el empiece en una canal en sombra por la mañana y el primer largo es una trepada que la hicimos sin asegurar. Unos cordinos nos indican la primera reunión. 
Trepando el primer largo
Aquí nos pusimos los trastos y, como en el croquis ponía tramo oculto, tiramos por la canal escalándola con algunos bloques empotrados que dificultaban el paso. Este largo lo daban de IV y si nos parecía que podía ser. Los dos espit de la segunda reunión no los encontramos así que montamos reunión y seguimos toda la canal hasta el hombro. Supuestamente había un paso de 6a protegido con dos espit que, en la canal que escalamos, no había. 
2 largo
En el hombro montamos reunión y nos dimos cuenta que no íbamos por la vía que había que ir hacia la izquierda. Para allá fuimos y en un largo y un poco más de otro llegamos a la reunión seis del croquis. Tiene un clavo y un cordino rojo que es el que vimos. El siguiente largo es de V+ vertical y exigente, que tiene un cordino y un par de espits. El resto lo pones tú aunque no hay muchos sitios. El último largo se sigue bien por los cordinos que hay. En estos dos largos la roca es espectacular y son muy bonitos.

Empezando el 7 largo según el croquis

Ambientazo y roca muy buena en el 7º largo

Reunión
Último largo
                 Acabamos la vía en un bloque donde nos pusimos las playeras y para cumbre. Aun así protegimos la trepada de un espolón que tenía un buen patio. En la cumbre las hormigas voladoras nos amargaron la siesta así que para abajo y a ver la cueva de hielo que cada vez es más cueva y menos hielo.


Cueva de hielo
                La vía nos pareció muy interesante y eso que la seguimos en parte. El llegar a la espectacular cumbre de Peña Castil  escalando es una pasada. La próxima vez que volvamos a ver si conseguimos ir todo el rato  por donde la abrieron.  Por cierto, en el croquis que llevábamos ponían que la reuniones son rapelables, y las que hemos visto no tenían maillón. Así que si alguien va con esa idea que se lleve unos cuantos. 


10 de agosto de 2019

La Mesa y Pico Fontán, Macizo de Peña Ubiña.


Este mini-Picos que es el Macizo de Peña Ubiña es un lugar muy agradable al que cada cierto tiempo regresamos. Las praderías que se extienden por la vertiente leonesa son un espectacular contraste con la caliza de las cumbres. Centenares de vacas y caballos pastan, en los meses de verano, exactamente igual que como lo llevan haciendo siglos.
La caliza de Ubiña y las praderías leonesas.
Antes de Tuiza de arriba nos desviamos de la carretera que lleva al pueblo y subimos en coche hasta el Alto de la Cubilla. Parece ser que este año la Vuelta sube a dicho Puerto cosa que están aprovechando los vecinos para reclamar mejoras en la carretera. Con toda razón porque es estrecha de narices, bacheada e invadida por la vegetación.

Nieblas hacia Asturias y las curvas de la carretera del Alto de la Cubilla


Pico La Mesa con el espolón Tabuyo marcado en el centro. 
Esta vez teníamos dos objetivos; el espolón Tabuyo y la travesía desde el Fontán a Ubiña. Para escalar el espolón Tabuyo en el Pico de La Mesa hay que subir al Alto de la Cubilla y desde aquí no seguir a la Casa Mieres y si seguir la pista que se dirige, hacia el este, a la Majada Vieja. Aquí dejamos el coche y según la descripción que sacamos del libro de Adrados - Escaladas selectas de la Cordillera Cantábrica- , en veinte minutos llegaríamos a pie de vía. Vamos lo que comúnmente se llama un paseíto veraniego pero que en nuestro caso fue hora y media porque no prestamos atención al collado al que había que ir. Nos fuimos hacia un collado, a la izquierda del correcto, y bajamos por un barranco hasta no sé dónde. Nos recorrimos toda la pared de la Mesa y al final a las 5,30 de la tarde encontramos la vía.
Segundo largo
A esa hora había que ir fino y ligero para evitar problemas con las horas de luz. Aun así decidimos meternos y tirar para arriba porque el espolón es realmente espectacular. La escalada empieza en una placa en recuerdo a Santiago Tabuyo con una travesía corta a coger el espolón. Aquí se monta reunión para subir por el filo en tres largos hasta la cumbre. El segundo largo es mantenido con algunos clavos, algunos de ellos con unas anillas de dudosísima resistencia, y fisuras donde meter lo que se lleve. Es el más complicado con tramos de V+. En el tercer largo nos metimos en la niebla y a partir de ahí no vimos nada. Una pena porque el paisaje era espectacular. La ventaja es que el espolón, que es aéreo de narices, no lo parecía tanto.
Tercer largo hacia abajo

Tercer largo hacia arriba
En la cima metidos en la niebla costó encontrar la bajada pero al final llegamos al coche. Cenita tranquila metidos en la niebla meona y con toda la ropa de abrigo que llevábamos puesta. Es lo bueno de las olas de calor cantábricas.
Cumbre sin ver nada.
A la mañana siguiente bajamos a Tuiza para subir al refugio del Meicín. De este refugio nos dirigimos al Fontán aunque otra vez nos volvimos a equivocar de collado. Esta vez lo solucionamos rápido y cogimos la normal del Fontán. Al final desistimos de hacer la arista porque no íbamos bien de tiempo, había que volver a casa y la niebla volvía aparecer. Aun así disfrutamos de una agradable ascensión y la visita de un inmaduro de Quebrantahuesos mientras comíamos en las cercanías de la cima.
Ubiña al fondo camino al Meicín
Pico Fontán