25 de junio de 2016

Peña Los Llanos (vía Feriona del Pilar) y Peñas del Prado (vía Venus).

Fin de semana de tiempo inestable por el norte y metidos de lleno en la primavera nos indicaba que nuestro destino tendría que ser la zona norte de León. Llevamos varios años yendo en esta época y es un placer para los sentidos el entorno de las Peñas del Prado. Sin madrugar salimos y por el camino fuimos desgranando la margarita de las posibles zonas; Hoces de Vegacervera, Peñas del Prado o la zona de Luna donde nos habían hablado de la Peña de los Llanos.
Peña Los Llanos. En el primer largo dos escaladores
            Al salir del túnel del Huerna, ya en la vertiente sur de la Cordillera, nos dimos cuenta que el tiempo no era tan bueno como esperábamos. Nos acercamos hasta las Peñas del Prado y hacía viento, la temperatura era baja y además las nubes cubrían parte de la pared. Decidimos regresar sobre nuestros pasos e ir a Caldas de Luna donde, un poco antes del pueblo, dejamos el coche y al fondo se ve la pared de la Peña Los Llanos. En media hora estamos a pie de vía donde vemos a dos escaladores que están acabando el primer largo. Nos preparamos tranquilamente y así les damos tiempo a que se distancien por la pared. La vía de la Feriona del Pilar consta de  4 largos primeros bien equipados con parabolts de escalada en placa. En el cuarto largo hay un pequeño desplome que se hace bien.

Primer largo
Cuarto largo con el diedro desplomado característico.
                Después del cuarto viene una zona más confusa con una pequeña travesía hacia la izquierda según se mira a la cumbre para coger un espolón que se escala. Sin problemas y donde hay algunos parabolts. Arriba del todo hay una placa de 6a equipada o una variante por la izquierda de IV. Nosotros nos decantamos por la placa.  
Terreno donde la vía se pierde un poco hasta llegar al espolón.
Embalse de los Barrios de Luna.
                Para descender seguimos la cresta hacia el este llegando a la cumbre y de aquí bajamos al collado que la une al resto del cordal. Luego descendimos la canal hasta el fondo y girando hacia la derecha bordeamos la pared que habíamos escalado, llegando al coche en poco más de una hora de caminata. Existe una alternativa que es rapelar los 4 primeros largos ya que las reuniones están montadas para ello.
                En las cercanías de Casares de Arbás pasamos una agradable noche en nuestra red de refugios de Altai y a la mañana siguiente nos fuimos para las Peñas del Prado. Después de comentar opciones nos decantamos por la vía Venus que transcurre a la derecha de Noches de escuela. 
Primer largo de la vía Venus
El primer largo es una placa de 6b+ pero tiene dos variantes a la derecha e izquierda. Nos decantamos por la variante de la izquierda que es V+, no tiene ningún seguro fijo y algún paso expuesto de los que si te vas, te vas. Este primer largo es una buena medida de lo que es la vía. Muy pocos seguros fijos y alejes considerables en algunos sitios eso sí la roca excepcional. La escalada  son muros de huecos donde es complicado poner seguros. Hay puentes de roca pero hay que buscarlos. En el cuarto largo, hay una parte común con Noches de Escuela pero después del desplome las dos vías se vuelven a separan con reuniones independientes. El 5 largo es una fisura que se protege muy bien y que tira un poco para atrás.

2 largo.
                
Zona común con Noches de Escuela

Quinto largo.
Añadir leyenda
No salimos a cumbre sino que desde la 5ª reunión rapelamos. Los dos primeros rápeles los hicimos por Venus y los otros dos por Noches de escuela. Al pie de vía el comentario de la vía es que es una señora vía que hay que escalar y proteger y que sigue siendo una maravilla escalar en este rincón de la Cordillera. Sólo nos quedaba bajarnos al coche y sufrir la intoxicación de los aromas las flores que en esta época intentan asfixiarte.
¿ Creéis que volveremos a este sitio?

                

3 de mayo de 2016

Aguja del Pastel. Curavacas.

Varios meses sin conseguir juntar en el mismo fin de semana; buen tiempo, tiempo libre y alguien animado a subir al monte a escalar en hielo, pero por fin llego ese día. Ahora bien, las fechas en las que no movemos no suelen ser las más adecuadas para la escalada en hielo en nuestras latitudes. Nos decantamos por probar suerte en la cara norte del Curavacas, sitio frío, frío, que ya conocemos de otras veces.     
Subiendo a la cabaña
  Por la tarde del domingo nos subimos a la cabaña donde pasaríamos la noche y así salir de madrugada hacia el collado de la Curruquilla. La mochila pesaba de lo lindo. Goyo decidió hacer dos porteos; en el primero subiría todo menos los guantes, en el segundo, los guantes.

Camino a la Curruquilla.
           A las 5,30 teníamos la intención de levantarnos aunque lo hicimos 15 minutos antes despertados por las carreras de un ratón sobre Goyo. Su compañero estaba abajo limpiando la cacerola de mi cena y dándose un atracón a almendras. A las seis de la mañana salimos en dirección al collado de la Curruquilla donde llegaríamos dos horas más tarde. Esta vez no nos pareció tan dura la subida gracias a que encontramos bien la senda en la parte baja y que la nieve, en la parte alta, estaba dura. A las 9 de la mañana estábamos a pie de las cascadas y éstas, en la zona mejor, parecían que estaban partidas. Valoramos la opción de irnos a la vía de Los Faquires pero nos decantamos por acercarnos a las cascadas a ver de cerca cómo estaban.
Escalada que hicimos.
            Al final nos animamos a subir por ellas porque, si bien la grieta existía, el hielo era consistente y no goteaba. El primer largo que hicimos tenía una parte central bastante vertical que nos recordó lo poco que hemos escalado este año. Pinchando en el hielo liso y duro, con pocos reposos, característico de esta  cara norte los gemelos echaban fuego. Cincuenta metros más arriba montamos la reunión y de ahí decidimos ir a buscar otra cascada en dirección a la aguja del Pastel y de paso subirla ya que nunca la habíamos ascendido. El siguiente largo tenía un trozo también bastante vertical pero más corto y el resto más sencillo. Llegamos al collado al pie de la aguja y una corta trepada nos depositó en la cima desde la que observamos a tres montañeros saliendo de la canal Sur dirección  a la cumbre del Curavacas.
Segundo largo.
           Sol y ni gota de viento hizo que disfrutáramos de ese momento en la más absoluta soledad salvó en la lejanía los tres montañeros en la cumbre del Curavacas. Llegar hasta esta cara norte de esta montaña es costoso físicamente pero la tranquilidad y soledad que se respiran la hacen única.
Collado de la Aguja del Pastel
           
Disfrutando del día.
Intentamos subir a la cumbre oeste del Curavacas pero no lo vimos fácil y además el sol había calentado mucho la nieve. Así que comenzamos la travesía hacia el collado de la Curruquilla por encima de las cascadas. Una travesía en la que hay que ir con cuidado porque la caída es considerable. Del collado sólo teníamos que bajar por la canal de subida pero ahora la nieve estaba mucho peor que por la mañana sobre todo en la parte baja. Al final, utilizamos la técnica del “culo esquí” y calados llegamos abajo.
Collado de la Curruquilla.
            En la cabaña recogimos todo dejamos a los ratones con un empacho considerable y para abajo. Por fin pudimos hacer una actividad alpina e invernal aunque me temo que sea la última.

1 de abril de 2016

Semana Santa por Benasque. 24-27 Marzo 2016

Esquiadores:
-Eduardo Rucandio
-Raúl Guerra

Llegaban cuatro días de fiesta y, dado el desastre de temporada de esquí de montaña que estamos teniendo, hacía falta arreglarla con unos días en uno de los paraísos de del esquí de montaña, el Valle de Benasque. Haciendo base en este acogedor pueblo se pueden hacer innumerables  rutas de esquí de todos los niveles. Además, ahora las carreteras han mejorado notablemente y el viaje ya no se hace tan pesado como hace unos años.
Nuestro “campo base” iba a ser el albergue de la Escuela Española de Alta Montaña de Benasque, un sitio bastante recomendable por su comodidad y por ser bastante económico. Desde allí, la idea era hacer actividad viernes, sábado y domingo y los objetivos, el Posets,  Tuc de Mulleres y el Perdiguero. Y como suele ocurrir, la meteorología y las fuerzas iban a modificar algunos de nuestros planes.
El viernes la predicción era más o menos buena, con cielos algo cubiertos y así fue como amaneció. A las 8 de la mañana ya estábamos en camino hacia nuestro primer objetivo, Tuc de Mulleres. La primera parte, por el circuito de esquí de fondo del hospital de Benasque nos sirve de calentamiento. Cuando llegamos a Besurta nos asaltan las dudas……..¿Y si lo cambiamos de rumbo y subimos a la Maladeta?. Sería más desnivel pero el bajadón es espectacular y en caso de cambio de tiempo, más seguro. Y así lo hicimos. Teníamos por delante 1500 metros de desnivel, pero muy directos. Según íbamos subiendo por la estupenda huella que había, la nieve iba mejorando y siendo más polvo. Ya nos estábamos relamiendo de gusto pensando en lo que nos esperaba en la bajada.




Subiendo a La Maladeta

Descenso hacia el refugio de la Renclusa

Pero no, poco a poco el tiempo fue cambiando y se fue cubriendo hasta quedar envueltos en niebla. Además, comenzaba a nevar ligeramente. Al menos pudimos llegar a la cumbre de la Maladeta (3.308 m) aunque no la pudimos disfrutar mucho. El descenso, aunque en nieve polvo al principio, no fue muy placentero por la niebla que ya se sabe lo “agradable” que es para esquiar.  A medida que descendíamos la niebla era menos espesa pero la nieve se convirtió en lluvia………..así que tocó esquí de supervivencia.

El sábado la previsión de tiempo era mejor, por lo que la intención era subir al Perdiguero (3.222 metros) por el Valle de Remuñe y bajar por el valle de Literola. El día amaneció espléndido y a las 8 de la mañana ya estábamos foqueando entre pinos por el precioso y largo valle de Remuñe. Al llegar al final del Valle, al Portal de Remuñe, nos dimos cuenta de que la última parte de la ascensión se encontraba muy escasa de nieve……y que se acercaba nubes amenazantes que ya cubrían por completo la cumbre.
Ascenso por el Valle de Remuñe

Ascenso por el Valle de Remuñe



Tras un pequeño descenso, comenzamos el ascenso  de la última parte “ratoneando” entre rocas hasta que ya no queda más remedio que echar los esquís a la mochila y continuar andando. Pero el tiempo se está poniendo peor, con mucho viento y niebla, y aún nos queda al menos una hora por una larga arista para llegar a la cumbre, así que decidimos empezar a bajar antes de que se cubra todo y no podamos disfrutar la bajada.

Descenso por el Valle de Literola

Descenso por el Valle de Literola

El descenso por el Valle de Literola combina buenas palas y largos flanqueos, pero la nieve no está para hacer muchas virguerías. La última parte del descenso, unos 15 minutos, tenemos que hacerlos andando por falta de nieve.

El domingo la previsión no era muy buena, y así fue. Estuvo lloviendo por la noche y la mañana, así que optamos por volvernos para casa tranquilamente.