13 de enero de 2015

Corredor Nw a los Picos del Jierro


Por segunda vez  Luis propone hacer un corredor de esos considerados poco clásicos. Una vez hecho comprendes perfectamente la poca asiduidad con que cuenta el corredor noroeste del Jierro. Más comprensible aún cuando lees la reseña de Adrados y el descenso lo marca por el Jito de Escarandi, o sea, la vuelta al mundo. Cuando has acabado y llegas al coche piensas que con una vez es suficiente, no es fácil que vuelvas a repetirlo, la trisca que conlleva esta actividad es considerable, así que es mejor abstenerse si no se está en una buena forma.

Lo dicho, no hay muchas alternativas dadas las condiciones en que se encuentra la montaña, así que a las 7:45 quedamos en la Casa Azul de Los Tánagos dispuestos a todo, aunque prevemos el retorno por la canal de Jidiellu. O sea, aventura.

Somnolientos y destemplados preparamos nuestro material en los invernales de Sotres: una cuerda cada uno –miradas y sonrisas-, friends y clavos para la roca - se nos salta la risa-, y varios tornillos e incluso una estaca –aquí ya es una carcajada-.

Itinerario de la vía
 Ya pertrechados iniciamos la marcha por la pista que lleva a Áliva, atravesamos un pequeño puente sobre el Duje y unos 100 metros más adelante cogemos rumbo hacia el este por la morrena que baja del Macizo Oriental. La marcha se va haciendo un poco pesada porque da la impresión de que no avanzamos nada, que los murallones a los que nos dirigimos nos mantienen la distancia, se diría que se mueven al mismo ritmo que nosotros. Solo cuando miramos hacia atrás vemos que la pista va quedando lejos y que cogemos altura al mirar hacia el Macizo Central, cuyas vistas son espectaculares y nítidas. Aunque hay una brisa un poco desagradable que nos congela cuando paramos, no cabe duda de que se trata de un día espectacular.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
Entrada al corredor
Un par de horas después topamos con las primeras zonas nevadas. Crampones y ya es alpinismo a tope. La pendiente se acentúa y el estado de la nieve cambia a menudo. Nieve blanda y placas de hielo. En un momento dado nos hundimos muchísimo, es increíble que la nieve no se haya transformado con el tiempo que lleva sin nevar. Nos metemos a trepar entre las rocas, por donde surgen líneas de hielo que nos hacen progresar mejor y calientan a tope nuestros gemelos. Pero esto se acaba y no nos queda más remedio que abrir huella de una manera penosa.

Al fin, y con las pantorrillas a tope, llegamos  a los paredones que caen verticales desde lo más alto del Macizo. Nos encajonamos ya por las líneas sinuosas del corredor y al cabo de un rato nos vemos picando hielo en la parte quizá más interesante del mismo. Los gemelos acusan el esfuerzo, pero este trozo de unos 40 ó 50 metros es realmente alpino y espectacular. La mirada hacia atrás confirma la pendiente y el compromiso del tramo que estamos escalando, tramo que nos hace disfrutar y olvidar por un momento la penosa aproximación.

 
 
 
 
 
 
 
 
1 resalte                                                                                                                  2 resalte   
De nuevo salimos a una zona de nieve, aunque ya bastante arriba vislumbramos un resalte de roca apenas cubierto por una fina capa de hielo. Apenas son 8 ó 10 metros, pero muy delicados, por lo que, una vez superado por Luis, este monta una reunión para mayor seguridad.

A partir de aquí continúa el esfuerzo sobre la nieve blanda para llegar a la arista con los gemelos al límite. Para nuestra sorpresa no salimos a la Pica del Jierro, sino a la afilada arista que une este pico con la Morra de Lechugales, en los Picos del Jierro. El ambiente es extraordinario. El Hoyo del Evangelista, el Jierro y todas las cumbres que se extienden hacia el este merecen unos minutos de contemplación. Por debajo, el campo de nubes ha permanecido impasible durante toda la jornada.
 
 
Panorámica del Central desde la subida
Un pequeño destrepe y por la ladera del hoyo alcanzamos rápidamente la Pica del Jierro. Hemos hecho 1500 metros de desnivel en condiciones bastante penosas y reponemos fuerzas en compañía de un grupo numeroso que ha subido a la Morra.

Pica del Jierro                                                                        Cumbre
Comenzamos el descenso por la arista del Jierro hacia los Campos de Valdominguero. Sin ningún problema alcanzamos la collada de la canal de Jidiello, por donde nos espera una larga bajada. Ahora son los cuádriceps y las rodillas las que se quejan. Sobre las 6 de la tarde alcanzamos la pista, y extenuados caminamos cansinamente hasta el coche, satisfechos de haber paseado el material una vez más. Menos mal que no hemos dado la vuelta por el Jito de Escarandi.
 
 
 
 
 
 
 
 
Bajada por Jidiello
 
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