17 de agosto de 2014

Cara Oeste Urriellu. Vía Rabadá-Navarro (750 m. 6a, A1(6c))


David Rodríguez
Raúl Guerra

Todo escalador que alguna vez haya posado la mirada en la impresionante cara oeste del Picu Urriellu habrá soñado alguna vez en emular a aquellos dos pioneros que fueron Alberto Rabada y Ernesto Navarro  que en 1962 trazaron y escalaron por esa impresionante mole de roca de 600 metros, una ruta que hoy en día sigue siendo la clásica entre las clásicas y que, a pesar de los avances técnicos que ha sufrido la escalada, sigue siendo una vía comprometida, larga y de alta dificultad, al menos para escaladores medios como el que escribe esto.

Desde mis comienzos en la montaña y en la escalada siempre había soñado con esta vía, la vía de las vías de los Picos de Europa.  Y como muchas veces las cosas surgen de casualidad, esta vez fue el turno de David y mío. Solo hizo falta un par de guasap de David para convencerme en 10 minutos y ponernos en marcha. Ya no había marcha atrás.

El jueves 14 de agosto a las 7:30 de la mañana estábamos ya a pie de vía. El día estaba un poco dudoso, frio, pero se suponía que la previsión era buena y como las ganas eran muchas……pues para arriba sin pensarlo.

Los dos primeros largos son los más duros para el común de los mortales (A1/6c), pero no para el máquina de David que se los merendó en libre tan tranquilo. Bueno, para ser estrictos, se agarró un segundo a un clavo para colocarse un poco……..pero ya le dije que se lo daba por encadenado. Asombrado me dejó. Encadenar en libre esos largos, con el frio que hacía y a esas horas de la mañana está al alcance de muy pocos. Yo, evidentemente, ni me lo planteaba hacer en libre. Aceré de todo lo que había y porque no había más.


David en el segundo largo
Los siguientes largos parecía que iban a aflojar, pero no era así. Unos 6a te recordaban que seguías escalando en la oeste. David también se los merendó sin despeinarse y yo al menos ya los hacía bien en libre. Los dos largos de la famosa “cicatriz” fueron fantásticos, algo más sencillos, buena roca y que te exigían unos movimientos muy bonitos. Y en un largo más, un poco confuso, llegamos a la famosa travesía. Cuando te asomas y la ves, parece que tiene buenos agarres, bien equipada y un ambiente increíble como se ve en las fotos. Sin embargo, llegaba un punto que…….pum, se acaban los agarres buenos y toca dar unos pasitos en adherencia bastante finos y obligados…..vayas de primero o segundo. Pero sin duda, un largo espectacular. Quizá el largo más espectacular que haya hecho nunca.


David contemplando la gran  travesía que le esperaba
David en plena acción





Raúl en la gran travesía

Una vez hecho el minirapel se supone que la cosa iba a mejorar en cuanto a dificultad, pero el cansancio acumulado y la cantidad de metros que aún quedaban hacía que los quintos pareciesen un poco más.
En dos largos superamos el magnífico gran diedro con alguna sorpresita, un tramo muy perro de chimenea y un alien rojo que alguien se olvidó. De allí a la famosa plaza de Rocasolano, cargada de historia. Y en cuatro largos más en los que ya pesaba todo y los brazos ya decían que cuándo se iba a acabar esto (y un conato de despiste felizmente resuelto), llegamos a la cumbre.

Raúl escalando en el gran diedro

Raúl en los últimos largos del espolón NO
La emoción que sentimos fue, al menos para mí, similar a la de la primera que llegué a la cumbre vez hace 20 años. No tengo más que agradecer a David que se currase como un titán los largos duros que no estoy seguro si yo los pudiese haber hecho de primero, y que me aguantase toda la cantidad de anécdotas e historietas del Naranjo que le he ido contando por el camino. Será un día que no olvidaré en la vida y que espero poder repetir.

En la cumbre

Arriba el sol comenzaba a caer........

4 comentarios:

  1. Impresionante por lo menos para una dominguera como yo , por cierto Raulete no sabia que se te daba tan bien escribir :-)

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  2. Hola;
    Soy David Rodríguez y (para ser más estrictos aún) fui yo quien subió al Picu con Raúl y no David Gutiérrez.
    Comentar que no paré de disfrutar en ningún momento.
    Muy bien relatado y muy buenas las fotos Raúl.
    Un placer y gracias.

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