7 de enero de 2013

Peña Prieta. Vía de los santanderinos


Son muchas las ganas de darle a los piolets y pasar un poco de frío y miedo, así que Luis y Goyo nos presentamos el 27 de diciembre en San Glorio por la tarde con la intención de pernoctar por allí y subir al día siguiente a Peña Prieta por el corredor Central si reunía las condiciones precisas.

Disfrutamos de una noche fría y estrellada llena de luna, y para combatir el frío nada mejor que un poco de vino. Casualmente, en esta ocasión subimos una botella por barba: rosado navarro y crianza Rioja. Entre la cena y la cháchara acostumbrada sobre la crisis, los políticos y los recortes se nos acabaron las dos botellas, así que a la cama como dos niños recién bañados.

A las 6:30 los efectos del vino opusieron una lucha feroz, pero conseguimos levantarnos y preparar la mochila con las cuerdas, unos tornillos y unos friends, material que como suele ser habitual no sacaremos hasta llegar a casa.Hicimos una aproximación envueltos en una ligera niebla que desapareció tras ganar un poco de altura. La imagen de Peña Prieta se nos presentó con muchas zonas negras que evidenciaban la falta de nieve.



Cara norte de Peña Prieta
Llegados a la base de la misma observamos que había poco formado. La cascada de entrada a la Canal Central presentaba muy poco hielo y de muy escasa consistencia. Quizá sería posible subir, pero arriesgando demasiado.
Entrada Corredor Central













Así que nos dirigimos por la izquierda hacia el corredor sencillo y evidente que engancha con la arista este, pero encontramos antes una entrada que flanqueaba un desplome imposible de salvar y que posiblemente nos permitiría continuar la ascensión de alguna manera.

Nos metimos en ella, y a continuación un paso delicado en mixto nos colocó en una canal evidente que finalizaba en una cascada inconsistente.

Flanqueo de entrada al corredor
De nuevo hacia la izquierda, hacia un encajonamiento bastante empinado y aéreo que nos llevó a una travesía que de nuevo nos situó en otro corredor que nos llevó a un resalte más complicado, y otro más que, aunque también aéreo, no ofreció grandes dificultades.

Encajonamiento





Resalte

Travesía delicada

De aquí a la cima encontramos unas huellas que en un momento dado se dieron la vuelta. Continuamos por terreno mixto poco evidente, a veces delicado, unas cuantas viras a izquierda y derecha y finalmente salimos a los últimos campos de nieve que, entre que esta estaba muy blanda y el viento arreció de lo lindo, nos supuso un gran esfuerzo.





Cumbre


Después de la foto de cumbre, el trayecto siempre preocupante de nieve muy dura hacia el Tres Provincias con el viento azotándonos de manera inmisericorde. Una verdadera tortura llegar hasta el Cubil de Can, donde nos pusimos a comer algo en la parte norte intentando evitar el vendaval que venía del sur.







Ya en casa y mirando los croquis dedujimos que la ascensión transcurrió en su mayor parte por la Vía de los Santanderinos.

La verdad es que fue una bonita actividad, pero la recordaremos por la fuerza del viento y la imposibilidad de protegerse del mismo una vez hecha la cumbre.

Más fotos en:

https://picasaweb.google.com/lfran68/PenaPrietaViaDeLosSantanderinos#





1 comentario:

  1. Veo que el vino en la montaña entra solo...eh!!!
    Buena actividad. Un saludote.

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