8 de enero de 2011

Ecrins 2010. Escalada en hielo

Se acababa el año y que mejor manera de despedirlo que escalando en hielo. Por estas fechas lo más seguro es emigrar a tierras alpinas donde es probable encontrar hielo. Esta vez nos quedamos en la zona de Ecrins en los Alpes franceses.
La primera parte del viaje se resume como siempre: madrugón, autopista, peajes, gasolina, cafés, más autopista, más peajes,……Esta vez la diferencia fue que nos metimos los seis (Pablito, Eduardo, Raúl, Sergio, Jon y Luis) en una furgoneta y, a las 8 y pico de la noche, llegábamos al Relaix du Pelvoux, hotelito encontrado por Eduardo en el pueblo de Pelvoux. El sitio es agradable y está bien. Por 40 euros cenábamos, desayunábamos y teníamos donde dormir. Lo único que la cena un poco escasa para unos tíos que no han comido y han estado todo el día haciendo actividad. Rápidamente nos situamos y bajamos a cenar. De reojo mirábamos a una decena de italianos, escaladores de hielo y por lo tanto competidores por las anheladas cascadas, que cenaban al lado nuestro. Nos comentaron que en Freissinieres había hielo y que ellos habían estado allí y que se llegaba bien por la carretera.

Al día siguiente salimos para la zona que nos habían comentado. Por la carretera un francés nos enseñó como darse la torta por conducir haciendo el tonto por carreteras heladas. Nosotros íbamos sin cadenas pero con una pala “Bellota” y cinco recios “empujadores de furgonetas”. Raúl se quedó esquiando, buscando palas de nieve al sol. El valle es realmente bonito, todo nevado, muy alpino pero con poco hielo. No había muchos coches pero en las zonas más evidentes había gente. Al finas nos decantamos por una cascada de tres largos llamada “happy together” muy interesante para desentumecer los brazos y el coco. A la bajada hicimos “Ice pocalypse” acabando de noche y llegando a la furgoneta “cerrando el valle”, técnica de la que nos hemos hecho adictos.

Primer y tercer largo de Happy together

El martes fuimos para La Grave y por el camino dejamos a Eduardo y Raúl en la estación de esquí de Sestriere. Pablito y Sergio se quedaron en la cascada de Les Moulins, Jon y Luis fuimos a la Colera du Ciel donde sólo se veía una cordada desde la carretera. Al salir del bosque descubrimos que había más cordadas, otras dos de tres escaladores. Decidimos sentarnos en las mochilas y darles distancia porque iban lentos. Hora y pico después salimos y por la escalada nos los encontramos ya que aseguraron todos los largos. En los dos últimos largos, los más complicados, nos juntamos con dos australianos y un inglés y mientras veíamos el “tinglado” que un guía francés había montado para sus tres clientes, nos contaron que los australianos llevaban dos años rodando por el mundo. Habían estado en España escalando en deportiva por el Mediterráneo. Al final el guía y sus reventados clientes se retiraron rapelando, y los australianos nos dejaron pasar. Así que escalamos los dos bonitos largos finales y de noche volvímos a donde las mochilas.

Tercer y cuarto largo de Colera du Ciel

El miércoles repetimos y volvimos a La Grave. Esta vez Pablito y Sergio se fueron hacer Cartugeas y Jon, Eduardo y Luis se fueron a Les Moulins donde para sorpresa nuestra no había nadie. Aquí la aproximación a las cascadas se mide en SEGUNDOS y eso que nuestros compañeros nos dejaron un poco más lejos, a la entrada del tunel, y la aproximación nos llevó un par de minutos ¡reventaos llegamos! La cascada Les Moulins se hace en tres largos de cuerda, a tope de cuerda y se rapela por la parte izquierda de la vía en cuatro rápeles. Se puede seguir por una columna de 6 grado a la cual sólo la hicimos fotos. Este día acabamos de día e incluso pudimos hacer compras y tomar una cerveza.


Segundo y tercer largo de Les Moulins, La Grave

El jueves, y último día, habíamos decidido escalar por la mañana y salir de viaje de regreso a España por la tarde. Elegimos la zona de Ceillac donde nos imaginábamos que habría gente pero nos cogía de camino y además la aproximación era de unos minutos. Nos dispersamos por la zona y al final acabamos todos haciendo Easy Rider, cascada sencillita de 60 metros pero muy disfrutona y de hecho alguno la hizo dos veces. Por cierto, dicen que la escalada en hielo es muy peligrosa pero más es acercarte a un bar para comer. Aquí estuvimos a punto de ser aplastado por un desprendimiento del hielo y nieve del tejado. Cuidadín que en Francia no te puedes quitar el casco ni para ir al bar.


Easy Rider

Al final, el día 31 de diciembre llegamos antes de las 12 de la noche a casa, como la Cenicienta, celebramos las campanadas con el recuerdo de las cascadas de hielo unos y las palas de nieve al sol otro. Cuando estás allí te das cuentas que escalar en hielo es igual que en España, hay gente te tiran con hielo y hay que esperar pero cuando llegas a casa y ves el calor y el viento Sur descubres que has sido muy afortunado por haber podido estar allí, disfrutando de cuatro días de escaladas con amigos.

Más fotos en:
http://picasaweb.google.com/lfran68

2 comentarios:

  1. Muy guapas esas cascadas. Enhorabuena por esos días bien aprovechados.

    Un saludo

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  2. Enhorabuena, envida sana, bonito, bonito....me tendré que poner a ver ese video que tengo con musica heavy para recordar, que tiempos aquellos

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