4 de junio de 2017



Crónica Alta ruta de Esquí de Montaña Chamonix-Zermatt.
 Realizada de 17 al 22 de Abril de 2017. 

Raúl Montes

La Chamonix-Zermatt es sin lugar a dudas la ruta de esquí de travesía más conocida y popular, tanto que cuando hablamos de la "Alta Ruta" o "Haute Route", nos referimos sin lugar a dudas a la Chamonix-Zermatt. Son muchas las razones por la que es tan conocida, entre ellas por unir dos de las más importantes capitales del alpinismo mundial como son Chamonix (Francia) y Zermatt (Suiza), y dos de las montañas más conocidas como son el Mont Blanc y el Cervino / Matterhorn.
La Chamonix-Zermatt transcurre por Francia, Italia y Suiza, y recorre tres de los más conocidos macizos alpinos como son los del Mont Blanc, Grand Combin y Monte Rosa. El paraje por el que transcurre entre largos glaciares y grandes agujas es grandioso y alpino. El colofón a esta travesía es llegar al Col de Valpelline desde donde vemos el majestuoso Cervino y desde sólo nos resta el largo descenso hasta Zermatt bajo la cara Norte del Cervino.
Durante la Chamonix-Zermatt no se suelen hacer cumbres, aunque en nuestra ruta hicimos dos la Rosse Blanc de 3246m y la Tette Blanc  3756m. Se pasa por debajo de algunas de las grandes cumbres alpinas como la Aiguille Verte, Grand Combin, Dent d'Hérens y Cervino / Matterhorn, y se recorren algunos de los grandes glaciares alpinos como el Glacier d'Argentière (9km de largo), Glacier du Trient (4,3km de largo) o Glacier d'Otemma (7,7km de largo) el cual se recorre íntegramente.
Otra característica de la Chamonix-Zermatt es que tiene múltiples variantes, puesto que al ser un recorrido de aproximadamente unos 150 Km en línea recta, ofrece muchas alternativas de valles, refugios y pueblos en donde empezar y acabar las etapas; así como el número de días que se puede emplear en hacerla, dependiendo del recorrido a elegir y estado de forma física de quien la hace. Lo normal es hacer esta ruta en 4 o 5 noches, empleando 5 o 6 días para acabarla. Nosotros elegimos la segunda opción y el recorrido realizado por nosotros lo iré describiendo en esta crónica.
Antes de hacer la ruta nos estuvimos informando un poco y los tres integrantes de la aventura decidimos por unanimidad contactar los servicios de un “guía profesional”, para asegurar acabarla. Esta opción de contratar un guía de montaña fue por el desconocimiento de la zona, para evitar marrones de temporales rápidos que se forman en la zona de los Alpes, el desconocimiento de esquiar sobre glaciares con las temidas grietas tapadas por la nieve y también por facilitarnos la reserva de refugios, compra de billetes de teleféricos y los transfer que hay que hacer para ir de un pueblo a otro. Sobre el guía que contratamos haré una referencia al final de la crónica, con el fin de quien lea esta crónica no caiga en los mismos fallos que nosotros tuvimos con “tal personaje”.

En la web existe mucha información sobre esta ruta. Pero si queréis tener mapas de la zona, recomiendo los mapas cartográficos francés por ser más completos, concretamente  Carte de Randonees a Sky de Martingny nº 282 S, y la Carte de Randonees a Sky Arolla nº 283 S,  ambos a escala 1:50.000. Por la parte de atrás de estos mapas podéis encontrar todos los teléfonos de los refugios de la zona. Para reservar con llamar por teléfono a los refus es suficiente, en algunos os pedirán una pequeña fianza para asegurar la plaza. Si queréis un libro donde se describe con precisión las variante de esta larga travesía, podéis verlo en el libro Haute Route Chamonix-Zermatt. Sky de randonnée. (de Didier Lavigne y François Damilano. Ediciones JMEditións.) Es un pequeño libro de bolsillo en donde se describen con fotos, gráficos y característica, los detalles de cada una de las etapas que componen los cuatro itinerarios posibles para hacer esta Randonné. El libro se puede encontrar en francés y en inglés.

La época recomendada para hacer la Chamonix-Zermatt es abril y mayo, que es cuando están abiertos los refugios, y cuando el tiempo es más benévolo.

Nosotros salimos de Jaca, pues en este pueblo habíamos quedado con el guía, el día 15 de Abril sobre las 6 de la mañana, fuimos hasta Barcelona a recorrer a otros dos integrantes del grupo y de ahí directos a Chamonix. En total 12 horas de furgoneta.

El Domingo 16 le empleamos para subir a la Aguile du Midi y descender con skis por  Valle Blanco y La Mer de Glacce,  en total unos 2200 mts de bajada continuada. Este día amaneció cubierto, pero al subir a la Aguile de Midi nos regaló un maravilloso mar de nubes, en el descenso a la Mer de Glace nos encontramos con la espesa niebla que dejamos abajo, por lo que desde el primer día vimos que acertamos al contratar el guía, pues para bajar a glaciar teníamos que atravesar grietas.
Esquiando por el Valle Blanco

Bajada a la Mer de Glacce

Los días que pasamos noche en Chamonix, lo hicimos en el pueblo de Argentiere allí nuestro guía había alquilado un apartamento para las tres noches que teníamos que pasar. Dos antes de empezar la ruta y la última noche antes de regresar a España.


DESCRIPCIÓN DE LA ALTA RUTA CHAMONIX -ZERMATT


1º Día Pueblo de Argentiere al refugio d´ Argentiere (2771m).

La alta ruta Chamonix- Zermatt, no empieza en el mismo pueblo de Chamonix sino que tenemos que desplazarnos hasta el pueblo de Argentiere. Salimos del apartamento situado en este pueblo, para ir andando al pie de las pistas de esquí de Grands Montets. Para subir hasta arriba se coge un teleférico que nos sitúa en lo más alto de las pistas. a 3292 m. Es desde lo más alto de estas pistas de esquí donde empieza nuestra aventura de la randonne Chamonix-Zermatt. Aquí nos calzamos los esquís para descender al collado de Grands Montets 3225 m. Desde aquí empezamos a bajar al glaciar de Rognons, es en este punto cuando vemos la dificultad de la actividad, pues en este descenso empezamos a atravesar con los esquís las primeras grietas, que nos impresionan un poco. Este descenso es un poco técnico, pues las condiciones de la nieve hielo, la inclinación de la pendiente y pasar por grietas con los esquís, hace que vayamos con mucha precaución. Una vez abajo y en glaciar de Rognons, nos dirigimos hacia el glaciar d´Argentiére. Nos ponemos las pieles de foca y poco a poco vamos atravesando casi llaneando todo el graciar. Casi al final del mismo ya divisamos a lo lejos y hacia nuestra izquierda el refugio de Argentiere. La aproximación al mismo la tenemos que hacer sin esquís, pues este año al igual que ha pasado en nuestras montañas, no ha nevado lo suficiente en los Alpes y hay muchas piedras y zonas de hielo que imposibilita hacerlo con los esquís en los pies. El refu de Argentiere está totalmente muevo debido a la reforma integral que en él han llevado a cabo, este refu es un sitio muy acogedor para hacer noche. En este refugio dormimos muy pocos, pues lo normal del primer día es hacer de un tirón Argentiere, pueblo de Champex. Pero nuestro guía no sé porque razón quiso hacer noche aquí, seria por la rubia  guardesa del refu que le estaba esperando con una cerveza en la mano¿?.


Bajada al glaciar de Rognons, para ir luego al Glaciar de Argentiere


Llegada al Refgio de Argentiere
2º Día. Refugio de Argentiere al pueblo de Champex. Transfer hasta el pueblo de Verbier

Nos levantamos temprano y vemos que el día está muy nublado con bastante frio y mucho viento, tal y como las predicciones nos habían anunciado. Aún así decimos tirar para adelante. Empezamos a bajar otra vez por el glaciar que ayer subimos,  y poco a poco nos vamos acercando a la altura de la palas que nos van subir al col de Chardonnet. Este paso iba a ser el más comprometido de toda la ruta, pues para pasar al otro valle es necesario un corto rapel de unos 30 m. Si no se quiere rapelar hay otro paso, el Col du Passon. Este itinerario es un poco más largo, pero menos comprometido que el nuestro. Una vez decidió que vamos por la ruta mar corta, nos queda una ascensión de unos 1.100 m por el glaciar de Chardoneet hasta el collado con el mismo nombre. A medida que subimos el tiempo va empeorando y las condiciones de niebla, frio y viento aumentan, aún así llegamos al crítico paso del rapel, y nuestro guía decide que hace mucho frio (-15º según nuestro termómetro y mucho viento, y como somos 6 personas en el grupo contando con él, intuye que vamos a tardar más de una hora en rapelar todos, el sabe que después del rapel pasamos al glaciar de Saleina y con la espesa niebla que había es peligroso la bajada, por que también presentaba grietas. Una vez tomada la decisión, abandonamos la posibilidad de hacer con esquís hasta el pueblo de Champex, y nos bajamos por todo el glaciar de Argentiere  hasta el pueblo de Argentiere, en donde estaba nuestra furgoneta. Una vez en pueblo decidimos hacer este recorrido por carretera. Con todos los trastos cargados en la furgo nos dirigimos al pueblo para pasar noche en un refugio alejado del pueblo.


Subida al Col de Chardonet

Bajada por el glaciar de Argentiere, para ir al pueblo de Argentiere


3º Día  Pueblo de Verbier al Cabaña de Prafleuri, (2662 m).

Salimos de nuestro refugio del pueblo de Champex y otra vez a montarnos en la furgoneta para ir a pueblo de Verbier. Tras una hora larga de furgo llegamos al parquin de la estación de esquí de Verbier. Aquí tenemos que coger dos cabinas y un teleférico para llegar a los mas alto de las pistas de esquí en concreto al col de Gentianes 2980 m. Aquí se hace un pequeño descenso por las pistas de esquí saliendo de las pistas hacia el lado izquierdo en donde vemos otros esquiadores  poniendo las pieles de foca para empezar la suave subida  Col de Chaux 2940 m. Una vez arriba quitamos las pieles y empezamos a descender por el valle hasta llegar a un pequeño lago tapado de nieve,  Lac Pt Mont Fort 2764 m. Aquí otra vez a colocar pieles para subir al Col de Momin 3015 m. Desde este Col nos deja muy cerca de la primera cumbre que vamos a hacer en toda la ruta la Rosse Blanc 3336 m. en la cumbre permanecemos apenas unos minutos pues el frio y el viento es intenso y no estaba el día para hacer picnic. Después de las fotos pertinentes de la cumbre, nos ponemos los esquís para acometer la última baja directa hasta el refugio de Prafleuri (2662 m).
Refugio pequeño y muy poco habilitado para esquiadores de travesía, pues es en el pequeño vestíbulo  es donde hay que dejar todos los trastos, quitarse y ponerse botas…

Subida a la Rosse Blanc
Refugio de Prafleuri (2.662 m


4º Día Cabaña de Prafleuri al pueblo de Arolla

En este día, después de levantarnos a las 5:45 y desayunar a las 6:00, nuevamente ponemos las pieles a nuestras máquinas de esquiar con 14º bajo cero, la mañana se presenta muy gélida, pero con cielo despejado. Como de costumbre salimos de los últimos del refugio (los franceses son muy madrugadores cuando se ponen a hacer montaña). A penas se sale del refu se empieza a subir al Col de Roux 2804  y tras una larga y muy tendida bajada hay que dirigirse al largo y tedioso Lago de Dix. La foqueda que nos espera es de unos 8 km circunvalando el lago. Una vez que terminas el lago a nuestra izquierda se ve el paso que tenemos que afrontar El Pas de Chévres, o paso de cabras. Este es una pared vertical  en la que han instalado unas escaleras metálicas a modo de vía ferrata, para pasar al valle de Arolla. Una vez debajo de la pared, atamos nuestros esquís a las mochilas y nos calzamos los crampones para dirigirnos a las primeras escaleras. La vista de los esquiadores subiendo como hormigas por las escaleras es impresionante. Encima del collado hacemos las fotos pertinentes y sólo nos queda realizar una muy buena esquiada hasta las pistas de esquí del pueblo de Arolla, en donde de manera unos de los miembros del grupo cambia la opinión de nuestro guía y decidimos quedarnos a dormir en un  bonito y muy agradable hotel del pueblo. El hotel se llama Glacier d´ Arolla, sitio muy recomendable para cenar, dormir y desayunar, la cena estupenda; y el desayuno buffete de lujo, la habitación con 6 camas tan bien muy buena. El trato exquisito.


Camino del Lago de Dix

Escaleras del Pas de Chevres

5º Día Pueblo de Arolla a Cabañe de Bertol (3311 m)

Después empezar el día con un desayuno espectacular, un empleado del hotel nos dice que si queremos nos acerca  con su furgoneta hasta el fondo del valle, pues no hay nieve y la pateada hasta encontrar nieve es más que considerable. Una vez montados todos los trastos en la furgoneta, nos percatamos que la nieve estaba mucho más lejos de lo que nosotros pensamos, en total el buen empleado nos ha quitado sobre unas 2h 30minutos de cargar con los esquís en la espalda. Al bajar de la furgo cada uno de nosotros le agradecemos efusivamente la paliza de que nos ha librado. Al dejar la furgo ponemos pieles y empezamos a subir por el valle hasta casi el fondo, en este punto se coge una desviación a la izquierda para empezar a subir los 1300 m de desnivel que quedan hasta el refugio de Bertol situado a 3311 m. Esta subida se hace muy cabezona pues apenas da tregua, menos mal que todo el mundo nos dirigimos al mismo sitio y mas que una huella hecha parece un carril del tren en donde una vez dentro sólo tienes que regular tu andar para llegar a la cabaña. Este singular refugio se encuentra encaramado en lo alto de una roca, hasta tal punto que su único acceso es a través de unas escaleras metálicas. Una vez debajo de las escaleras todo el mundo clava sus esquís y sus bastones en la nieve para que nos se las lleve el viento, puesto que al refugio no se puede subir este material. La vista del refugio desde lo lejos es impresionante y ver subir la gente por las escaleras para llegar a él aún más. Ninguno de nosotros nunca había estado en un refugio de estas características. Desde el refugio podemos contemplar la punta del Cervino, el majestuoso Dent d´Herens y la Tete Blanc.
El sitio es idóneo para los amantes de la fotografía pues el atardecer y amanecer en este nido de águilas es espectacular. Una vez disparado con nuestra cámara la panorámica que nos invade, nos metemos en la cama temprano con el fin de descansar pues sabemos que la última etapa hasta Zermatt es larga.


Cartel en subida al Cabañe de Bertol
Cabañe de Bertol, con las escaleas que suben al refugio (3.331 m)


6º Día Cabaña de Bertol a pueblo de  Zermatt

Por la mañana descendemos las verticales escaleras,  recogemos nuestros esquís y después de testear nuestros arbarg para ver que todo está correcto, nos dirigimos hacia la Tete Blanc 3710 m, última cumbre que haríamos, el frio y el viento en la cima son intensos, así que contemplamos de forma total al majestuoso el Cervino o Matterhorn , cuatro fotos y para abajo. En la continua y larga bajada hasta el pueblo de Zermatt se pasan tres impresionantes glaciares, Stockjigletscher, Tiefmattengletscher y Zmuttgletscher. Esta bajada con mucha nieve apenas ofrece dificultad pues las temidas grietas están prácticamente tapadas, pero como estamos al final de temporada y la nieve ha escaseado, no es conveniente salirse de la traza que otros esquiadores han dejado. El bajadón es monumental, sobre cuatro horas de descenso continuado, en este se contempla al Cervino en todo momento por su lado Italiano, (la cresta Lion se aprecia con toda claridad en toda la bajada). Una vez en el valle pensamos que la pateada con los esquís en la chepa va a ser muy grande, pero por suerte vamos buscando resquicios de nieve por el lado derecho del valle, para no tener que cargar los esquís. Por suerte y atravesando alguna pequeña parte de tierra sin esquís llegamos hasta el final de las pistas de esquí en lo alto del pueblo Zermatt. Desde aquí podemos contemplar la arista Hörnli del Cervino, Vemos como encima de nosotros pasa un teleférico que sube para comenzar la subida al Refugio Hörnli.

Después de descansar un buen rato, nos colocamos los esquís a la mochila, pues todavía nos queda una hora para ir hasta el Pueblo, hacer las típicas fotos en la iglesia del pueblo y seguir atravesando el pueblo hasta la estación de autobuses, para hacer el transfer hasta el pueblo de Verbier en donde está nuestra furgoneta. Nuestro compañero Rafa, mira el tracks realizado  en el día de hoy y nos dice que hemos recorrido 30 kms desde el refugio de Bertol hasta la estación de autobuses. Unos 24 con esquís y 6 de pateada.
Tras una hora y media de furgo-taxi, llegamos al parquin donde está nuestra furgoneta en Verbier, y de aquí otra hora más de furgo para llegar a Argentiere donde tenemos la reserva del mismo apartamento que dormimos las noches anteriores. Tras la tradicional cena de celebración en una buena pizzería del pueblo, por la noche preparamos nuestros macutos porque a las 6 de la mañana queremos estar en carretera de regreso hasta Barcelona, luego a Jaca, Palencia  y por fin Torrelavega. En total entre unas cosas y otras más de 20 horas de furgo y coche.

Bajada hacia el valle, con el Cervino al fondo

Bajada por el glaciar de Zmuttgletscher

En la plaza de Zermatt, con la iglesia al fondo

Opinión personal de nuestro “Guía de montaña”, como veis lo pongo entre comillas…

Como os comente al principio de este artículo, para finalizar, me gustaría comentar mis impresiones sobre nuestro guía  “profesional” de montaña. Tengo que empezar diciendo de que en todas las actividades que he realizado por la montaña, en mis más de 30 años de experiencia en este medio, nunca había contratado un guía profesional de montaña, en mi cabeza estaba la idea que un guía tenía casi todo bajo control, casi nunca improvisaba (a no ser por el mal tiempo claro está) y que velaba por la seguridad de los integrantes de la expedición. Pues nada más lejos de la realidad. Decir que si acabamos con éxito la Chamonix-Zermatt fue al buen tiempo que tuvimos y la sabiduría y saber de nuestro compañero Rafael Lacalle, Un catalán muy preparado que lleva todo lo necesario para tener asegurado las posibles incidencias que podrían surgir. Os cuento, Rafael llevaba baterías de repuesto para el móvil, cargadores extra para las baterías, lleva los tracks de la ruta en su Garmin, con los Cheks poins de todos los refugios, llevaba los planos cartográficos de la zona, un libro explicativo de los recorridos y hasta un teléfono satélite para las zonas en las que no hubiese cobertura. Todo esto junto con su experiencia en montaña hizo que nos sintiéramos seguros en todo momento. Os cuento que llevaba “nuestro guía”. Mejor dicho que no llevaba, ni planos de la ruta, el gps no sabemos si lo llevaba o no, pues nunca lo saco de su mochila, incluso en el día que había mucha niebla. El móvil se le olvido en la furgoneta, y cuando lo tuvimos que utilizar para reservar un refugio no tenía saldo. Todos llevábamos pala, arva y sonda, él tuvo que alquilar un arva en Chamonix y en su pequeña mochila no llevaba ni pala ni sonda. La improvisación y el caos de dirigir a un grupo eran constantes. El estado de forma físico también dejaba mucho que desear, era un buen esquiador en las bajadas, pero cuando la cosa se empinaba se quedaba el último del grupo.  De la ruta que habíamos contratado, y nos había explicado en su presupuesto inicial, no se parecía en nada a la que hicimos, menos mal que pudimos reservar en el refugio de Bertol, (gracias a Rafa), y así asegurar llegar a Zermatt. En fin, no os quiero aburrir contando cada una de las situaciones que nosotros creíamos que tenía que tener bajo control, cada día nos sorprendía con algún caos, hasta tal punto que todos los integrantes del grupo nos quedábamos a cuadros, no dábamos crédito de la forma de ser y hacer de nuestro “guía de montaña”, la impresión que yo tengo es que era un profesional de seguir la huella que los demás dejaban para llegar a nuestro destino. Para concluir os pongo la empresa que contratamos a dicho personaje. Compañías de guías y escuela de esquí de Jaca S.L, y el nombre del guía es Raúl Muñoz Triguero, hago este apunte para que todos los que lean está crónica no caigan en el mismo error de contratar a este “profesional de la montaña”.

6 de marzo de 2017

Escapa a Cogne (Alpes italianos).
A estas alturas del año la perspectiva de escalar en hielo en condiciones empezaba a desvanecerse y la temporada se iba a cerrar con una salida a Pirineos y otra a Picos que comparada con el año pasado no estaba mal. Cansados de esta situación decidimos armarnos de valor y meternos entre pecho y espalda los 2.800 kilómetros que supone ir y volver hasta Cogne, la nevera italiana. Para ello aprovechamos días de febrero que teníamos libres, meternos en la furgoneta de Teo y salir disparados el miércoles por la tarde.
                Café, kilómetros, peajes y vuelta a empezar y el jueves a mediodía llegamos a Lilliaz al apartamento que habíamos alquilado. Comimos y salimos disparados a la cascada de Lilliaz para enredar un poco. Al llegar vimos que cascada había pero de hielo y agua por partes iguales así que a pasear por el pueblo. Las condiciones nos habían dicho que no eran ideales e incluso que había poco formado. Frío tampoco hacía en exceso y ni de lejos los - 22 ºC  que soportamos la última vez que estuvimos.
Apartamento
                Al día siguiente nos bajamos a Valnontey y nos dirigimos a la cascada de Patri y la de Acheronte. Dos cascadas juntas así que nos separaríamos en dos cordadas y cada uno a una. El paseíto a pie de vías es por una valle plano con una huella bien pisada que hacía que fuésemos pegando patinazos mientras contemplábamos el paisaje. 
Izquierda cascada de Patri y a la de derecha Acheronte
Nos separamos las dos cordadas y cada una a lo suyo sorprendidos por solo haber visto a una cordada que encima fue hacia otro sitio. Con todos los trastos ya puestos nos vimos rodeados de otros escaladores y eso ya nos pareció más normal. La cascada de Patri estaba picada y se veía claramente que no éramos los primeros que pasábamos por allí. 

Cascada de Patri. Primer largo.
No conocíamos la cascada y largo a largo nos fuimos encaramando hasta el último que tiene varias posibilidades; a la izquierda la clásica que estaba rota en el estrechamiento de arriba y a la derecha, el candelone de Patri, se la veía con buen hielo, bien formada pero muy tiesa y más para ser la primera de la temporada. Al Candelone nos fuimos y salimos por arriba apretando los piolets de lo lindo. Rapel y para abajo donde nos encontramos con una autentica romería.
Salida clásica y Candelone
Salida clásica
Contentos después de la primera escalada
                El resto de la cascada lo bajamos por un camino bien marcado. Regresamos a las mochilas y como era pronto nos fuimos a la Acheronte a ver si veíamos a Eduardo y Toño. Esta vía es un corredor muy estético con varios muros de hielo que no son difíciles . Tras seis largos y una campa de nieve llegamos arriba. Para bajar hay dos opciones: rapelar toda la vía ya que las reuniones están montada o pasarse a la Patri y rapelar el Candelone que es lo que hicimos esperando ver a nuestros compañeros por la zona.
Segundo lardo Archeronte
         
Poniendo a prueba la operación bikini
Al final de noche llegamos al coche muy contentos del tute de pioletazos que nos habíamos dado. Entre risa comentábamos que daba gusto escalar en sitios como estos donde no había condiciones.
                Al día siguiente madrugón y para arriba. Aquí parece que la gente no madruga tanto como en otros sitios de hielo. Eduardo y Toño quería volver a Valnontey para escalar en Candelone de la Patri que el día anterior no habían hecho por la romería que se habían encontrado. Nosotros aprovechando la huella abierta subiríamos a la zona de las cascadas de Flash Estivo y Fiumana di Money para conocerlo. Este día amaneció muy frío y sin demora salimos hacia nuestros gélidos objetivos. Nos separamos de nuestros compañeros y seguimos hacia Flash Estivo que hay que decir que tiene una buena subida.
Flash Estivo a la izquierda y Fiumana di Money a la derecha
Esta cascada tiene una longitud de 180 metros y es continua sin campas de nieve. Por desconocimiento nosotros hicimos cuatro largos aunque se puede hacer en tres estirando mucho las cuerdas sobre todo en el segundo. El planchón de hielo era impresionante aunque las bajas temperaturas lo hacían estalladizo. No había nadie en la cascada así que volvimos a disfrutar de la tranquilidad. Solamente en la parte alta del último largo oímos correr el agua y en algunas secciones el hielo sonaba hueco. En tres rápeles llegamos al suelo coincidiendo en la primera reunión con Eduardo y Toño que venían de la Patri.
Primer largo
Segundo largo
Ultimo largo
Rapelando la vía
Flash Estivo
Disfrutando del sol
Al final el frío nos desanimó de hacer el primer largo de la Fiumana di Money y decidimos bajarnos a tomar el sol y calentar un poco. Solo tuvimos ocho minutos de calorcito hasta que decidió meterse por detrás de las montañas. Así que el siguiente objetivo iba a ser Cogne en forma de cervezas. En el pueblo se veía el ambiente de carnaval y que era sábado. Mucho esquiador de fondo y olor a colonia.
El domingo era nuestro último día y queríamos escalar y salir  de viaje de regreso. Escogimos una cascada de aproximación corta y sencilla para estar a las dos de la tarde en el apartamento. Fue el Sendero del Troll también en el valle de Valnontey. Unos seis largos con las reuniones montadas donde se alternan muros de hielo cortos con campas de hielo y nieve.
Segundo largo de la senda del Troll
Último largo de la Senda del Troll
También estuvimos solos excepto al bajar que nos encontramos con dos cordadas de franceses que subían. En este viaje habíamos ganado a los franceses a madrugar algo que nos parecía insólito y contra natura.
Rapelando
Senda del Troll
A las cuatro quedamos con Daniella para darle las llaves del apartamento y salimos en dirección a Chamonix. A pasear y ver el ambiente tan maravilloso que tiene esta ciudad. No me extraña que todos los pueblos y ciudades de montaña se quieran comparar con ella.
A pesar de no haber condiciones pasamos tres días escalando en hielo, rodeados de paredes nevadas y con hielo por muchos sitios para enredar. Los Alpes siguen siendo el macizo montañoso por excelencia en Europa y si se va con amigos su excelencia se acentúa.


Con el Mont Blanc al fondo

23 de febrero de 2017

Fin de Semana en Pirineos. 18-19 febrero 2017
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      Eduardo Rucandio
-          Nacho López
-          Raúl Guerra

Por fin tocaba ya uno de esos fines de semana de sol y nieve polvo, uno de esos que nos recuerdan el porqué de nuestra afición, de los que verdaderamente hacen afición. Llevábamos ya tres fines de semana pendientes del parte meteorológico y posponiendo los planes porque parecía que nunca nos iba a respetar el tiempo pero, después de una semana en la que los partes cambiaban todos los días, el jueves 16 al fin se aclaró el asunto. Y como siempre, a última hora conseguimos milagrosamente sitio en el Albergue Quinta Alegre en el Pueyo de Jaca, un lugar muy recomendable para establecer el centro de operaciones en la zona.

La idea era hacer el sábado una ruta un poco larga, y así fue. Salimos a las 9:30 del aparcamiento de Sarrios y a buen ritmo, por la orilluca de las pistas llegamos al collado que da vista al valle de Izas, donde termina una de los telesquíes de la estación. Desde allí ya tenemos a la vista la esbelta Punta Escarra y en una larga diagonal en bajada llegamos a la base el corredor norte que se puede subir hasta prácticamente la mitad con los esquís puestos. Después, tocó portear un ratillo. Por suerte, había una magnifica huella tanto de esquí como de pata que nos facilitó enormemente el ascenso.




Raúl, camino de Punta Escarra

Eduardo, camino de Punta Escarra

Una vez llegamos a la parte superior del corredor teníamos ante nosotros el primer descenso de verdad del día hasta el Ibón de Ip. En esta parte encontramos nieve de todos los tipos…..polvo, algo costra, cremita……Pero lo que más nos impactó del descenso y sobre todo cuando llegamos al Ibón de Ip fue la soledad absoluta y un silencio sepulcral. Ni un pájaro, ni una brizna de viento, era el silencio absoluto y fantástico que siempre buscamos.



Raúl subiendo el corredor norte de Punta Escarra

Bajando al Ibón de Ip

Ahora tocaba poner pieles y subir hasta el collado balsero, 400 metros de desnivel., con un calor sofocante quizá porque subimos como si nos persiguiesen un grupo de caminantes blancos. Una vez en el collado ya vimos la entrada a nuestro objetivo del día, la canal Balsera, que dicen que tiene unos 40-45º, algo más que suficiente para unos esquiadores del montón como nosotros.

Sin embargo, una nieve polvo de esas que por el cantábrico no abundan nos hizo disfrutar del descenso como chones en un barrizal y nos hizo creer que éramos unos freeriders de esos que salen en videos de youtube en Canadá.

Raúl hacia la canal Balsera
Eduardo en pleno descenso hacia la canal balsera

Raúl en el tubo de la canal Balsera
 
Eduardo en el tubo de la canal Balsera

Después, otra vez pieles y pim pam para arriba hasta el Pico Tres Hombres, ya en el entorno de la estación de Formigal por donde descendimos hasta el coche de nuevo. En total, 1700 metros de desnivel, 18 km y 7 horas. No estuvo mal.

Llegando al pico Tres Hombres
El domingo teníamos que hacer algo más cortito, una actividad mañanera para no demorar demasiado el viaje de vuelta, así que escogimos un clásico de la zona en el que ninguno habíamos estado nunca, el Vértice del Anayet. Esta vez partimos desde el parking de Anayet de la estación de esquí en donde enseguida se enfila un precioso valle por el que se asciende cómodamente hasta un plató con varios ibones, ahora congelados, pero que en verano tienen que ser realmente espectaculares. Desde allí ya damos vista a la cumbre que alcanzamos en poco más de una hora.
Subiendo al Vértice de Anayet

En la cumbre del Vértice del Anayet

Raúl en pleno descenso del Vértice
De la bajada tampoco nos podemos quejar….bueno, sí, que fue demasiado corta. Nieve polvo de la buena y en las zonas soleadas, nieve primavera cremita para disfrutar. Como estaba previsto, a las 13:30 estábamos en el coche. . El finde quedó rematado con unos huevos con chorizo en Puentelarreina, que nos los habíamos ganado!!! 

Como habréis podido comprobar, las fotos buenas son las que saca Eduardo, Hay que reconocer que es un artista.

25 de enero de 2017

La Torrezuela canal Oeste 2.322 m.
Fin de semana por el Occidental una de nuestras zonas de invierno preferidas y de donde siempre volvemos a casa cansados y de noche. En este caso las primeras dificultades surgieron en la carretera que va desde el Lago Enol hasta Pandecarmen que estaba bastante helada y lo resolvimos poniendo las cadenas. La subida al refugio un paseo por la dureza de la nieve y en la que solo marcabas la pisada. El día empezó nublado y con el cielo gris plomizo y acabó soleado y espectacular. Los Argaos casi no tenían roca y a pesar de ser un paisaje conocido y fotografiado no dejaba de sorprendernos como si fuese la primera vez que lo recorríamos.
Subiendo al refugio

Camino a Ordiales
  En el refugio vimos unos sacos con lo que sabíamos que iba a ver gente por arriba y que nos comentaría como estaba el tema. Después de comer salimos en dirección al mirador de Ordiales con idea de ver atardecer y hacer unas fotos pero al final acabamos subiéndonos a unas cimas en una zona llamada Sierra Pelada. Unas nubes altas, que habían entrado, tapaban el sol y el frío empezó hacer mella en la voluntad de esperar a que el sol bajara por debajo de las nubes. A medida que las mochilas se vaciaban de ropa se acrecentó el debate de salir pitando de allí arriba e ir al refugio de invierno de Vegarredonda que hasta nos empezaba a parecer cálido. Al final aguantamos y el atardecer fue espectacular con un cielo naranja y un rayo de luz que parecía pintado. Compensó la tiritona y bajando entramos en calor.


Atardecer
Los de los sacos eran unos asturianos que nos comentaron que se habían bajado de la este de la Torre Santa María porque en la parte de arriba la nieve estaba sin transformar. También nos dijeron que la nieve en la aproximación estaba durísima y que si queríamos nos podíamos acabar la botella de vino. Las alabanzas hacía ellos se oyeron hasta en la Basílica de Covadonga.

 A las seis de la mañana sonó el despertador y antes de las siete salíamos hacia nuestro objetivo. La nieve dura nos permitía subir rápido y cómodo y en las rampas de la Cuesta de Cebolleda su dureza nos empezó a preocupar por que ya empezaba a ser hielo. Al collado Les Merines llegamos cansados de patear la nieve para poder  clavar las puntas de los crampones y con mucha tensión. No recordábamos una nieve tan dura durante tanto tiempo y todavía quedaba el flanqueo a Fuente Prieta que nos dejó fundidos por la tensión. Eso si el paisaje parecía patagónico y el hasta el Canto Cabronero parecía el Alpamayo. Hielo y nieve pegados a la pared y solo en las partes bajas de las torres de Cebolleda abunda la roca. Bajamos a pie de corredor y hay nos pusimos los trastos y para arriba que parecía fácil e incluso llegamos a pensar que igual no sacábamos la cuerda.
Torrezuela cara Norte

El primer resalte estaba parcialmente tapizado y con nieve costra y sí sacamos la cuerda y lo protegimos porque la nieve se  iba bastante. El segundo resalte estaba más peleón. Poco hielo y la nieve un poco más dura pero insuficiente. El fantasma de una retirada empezó a aparecer y el recuerdo de la primera vez que estuvimos ahí y que no pudimos pasar el primer resalte también. Al final, utilizando todo tipo de estrategias tanto “legales como ilegales” pasamos. Menos mal que encima del desplome había un poco de nieve dura y los piolets decidieron no saltar. La continuación fue más sencilla y decidimos guardar la cuerda. Salimos a una antecima, justo en frente de la cumbre principal, pero no vimos la manera de poder bajar de ella y subir a la principal por la cantidad de nieve que tapizaba la roca. Foto de cumbre disfrutando del paisaje y la soledad de todo el entorno aunque el frío no nos hizo estar muy a gusto y eso que nos daba el sol.
Llegando al primer resalte

Pegándonos con el segundo resalte


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Destrepando
Destrepamos hasta la última reunión que habíamos hecho y desde ahí rapelamos los dos resaltes para lo que dejamos unos maillones en las reuniones pues no había. A las tres estábamos a pie de corredor comiendo algo, escupiendo hielo de las cantimploras ya que se nos había congelado el agua y rápidamente nos fuimos para abajo porque nos preocupaba que la nieve no se hubiese ablandado. La bajada fue una delicia porque el sol había hecho su papel y la nieve estaba perfecta. En hora y media estábamos en el refugio y eso que habíamos parado en numerosas ocasiones para hacer fotos.

Ya solo nos quedaba recoger todo y para abajo en un gélido pero espectacular día y en el que llegamos a la conclusión que la Torrezuela en invierno no es un sitio para conocer gente.