8 de diciembre de 2015

Canalón del Jierro- Cueto La Encina- Picos del Jierro- Pica del Jierro- Canal de Jidiello.

Canalón del Jierro- Cueto La Encina- Picos del Jierro- Pica del Jierro- Canal de Jidiello.

                        Cansados de calor, con ganas de invierno nos fuimos a buscar algo de nieve por esta zona del Macizo Oriental de los Picos de Europa. Un rincón poco frecuentado debido a los desniveles a salvar. El punto de partida son las Vegas de Sotres, a 1050 metros, muy concurridas ese día. De ellas se parte por la pista que va hacia Áliva y enseguida se ve a la izquierda la larga subida del Canalón del Jierro. A pesar del desnivel, de unos 1.100 metros, no nos pareció una subida incómoda y más teniendo en cuenta que la poca nieve estaba dura y se progresaba rápido por ella con crampones.
Canalón del Jierro
            En el collado que da vista hacia Liébana nos desviamos por la arista hacia la cumbre del Cueto La Encina, un dosmil cántabro poco frecuentado situado a los pies del Pico Cortés. El día era nítido así que aprovechamos hacer fotos, identificar cumbres y sobre todo disfrutar del paisaje. Regresamos al collado y seguimos por la arista hacia la Morra de Lechugales. En esta zona la nieve estaba bastante mal, blanda y escasa, que hacía incómoda la travesía e incluso en algún punto un poco peligrosa.
Arista a la Morra de Lechugales
            La subida a la Morra la vimos complicada por el verglás pegado a la trepada que hay que hacer para ascender a la cumbre. Decidimos no arriesgarnos a subir porque nos hubiese llevado un rato largo quitar el poco hielo que había y además el destrepe hubiera sido expuesto Aquí ya nos pusimos los crampones porque la nieve estaba venteada y dura. Seguimos por la arista hasta los Picos del Jierro donde ya el atardecer estaba tiñendo de rojo las cimas.

Picos del Jierro a la izquierda Silla Caballo.
            Destrepamos esta cumbre y nos dirigimos a la cumbre de la Pica del Jierro que había estado concurrida ese día como nos indicaban las pisadas en la nieve pero a la hora que llegamos nosotros no quedaba nadie. Aprovechamos los últimos rayos para comer algo, beber y por supuesto hacer fotos. Destrepamos la empinada cara norte de la Pica del Jierro en dirección al collado del Valdominguero. La nieve seguía dura lo que nos permitía recordar la sensación de las puntas delanteras y el ruido del piolet al pincharla.

Cumbre de la Pica del Jierro
A las 6 de la tarde, estábamos en el Collado y veíamos abajo del todo nuestro objetivo, oscurecido ya por el atardecer a pesar de que a nosotros todavía nos quedaba claridad. Linternas a mano y hacia abajo sabiendo que la noche nos iba a coger. La bajada por Jidiello fue buscando las zonas más sencillas sin meternos en la canal para evitar destrepes a oscuras. Al final salimos abajo del todo a las 7,30 cansado pero muy contentos por la ruta realizada que nos pareció muy interesante, entretenida, solitaria y con unas fantásticas vista. Alguno quería conocer Jidiello y la conoció ahora tiene que volver de día para saber por donde se sube o baja.
 
Itinerario seguido.
 



Perfil de la ruta.

4 de octubre de 2015

Aguja de Enol (Espolón Norte) y Torre del Torco (Superzangolotino)


MACIZO OCCIDENTAL DE PICOS DE EUROPA.  AGUJA DE ENOL  Y TORRE DEL TORCO

 
El fin de semana del 19 y 20 de septiembre anunciaban buen tiempo, así que Luis y Goyo decidimos coger la mochila grande y hacer una visita a un par de cumbres del Occidental que no habíamos pisado aún.

A las 8 salimos de Unquera y sobre las 10:30 comenzábamos la subida hacia Vegarredonda bien cargaditos desde el Pan de Carmen. Llevábamos todo lo necesario para dormir en el Jou de los Asturianos, por lo que el peso era considerable. Recordamos que anteriormente hacíamos muchas mochiladas de este tipo, pero bien por la edad o la pereza son cada vez más escasas estas actividades.

Al Jou de los Asturiamos llegamos sobre las dos de la tarde. Comimos un poco, descansamos un rato y nos pusimos los bártulos para escalar la Aguja de Enol por su cara norte. Llevábamos el libro de los Cholos, pero nos resultaba bastante complicado encontrar el inicio de la vía. Afortunadamente teníamos cobertura, así que Internet –concretamente la página de El Maquis- nos puso en el buen camino. ¡ Alpinismo 2.0!  Decir que el arranque de la vía está próximo a una gran piedra en forma de cubo que llama la atención y que está como posada en la ladera.
 

Vía del Espolón Norte desde el Jou de los Asturianos.
 




 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Un primer largo fácil por una rampa  de derecha a izquierda con algo de hierba nos lleva a una vira con  un clavo donde montamos reunión. De aquí arranca hacia la derecha el largo más complicado, pues sin ser muy difícil resulta bastante incómodo. Hay que rodear un saliente sobre una placa inclinada que te limita mucho los movimientos. Una vez  superado esto, tras pasar un tramo muy vertical, llegamos a la reunión, que estaba montada con un maillón, como si se hubiera utilizado para abandonar la vía. En dos largos más llegamos a la base del torreón final. De aquí seguimos a la izquierda por terreno muy fácil asomándonos al vacío y cogiendo una chimenea un poco rota que nos lleva casi hasta la cumbre. Ya en ella, iniciamos el descenso dirigiéndonos hacia el sur, donde encontramos un tinglado de rápel que nos deja en la horcada entre la aguja y la Torre de Santa María. Otro rápel nos deja en la canal y de aquí ya destrepamos hacia el jou.


Tercer largo.
Mar de nubes desde la cima
Un atardecer precioso con un mar de nubes de los que te siguen sorprendiendo nos condujo al vivac, donde cenamos y cogimos el saco con ganas. Noche despejada y miles de estrellas. Merece la pena el esfuerzo de subir con tanto peso.


Nocturna dePeña Santa
La mañana siguiente nos sorprendió con el saco congelado. Se acabó el verano, está claro.

Torre del Torco, Porra del Torco y Tres Marías.
Después de desayunar emprendimos camino del Jou Santu con la intención de escalar la Torre del Torco por su cara este. De nuevo, lío.  El libro de los Cholos llama a esta vía Superzangolotino, y Adrados, Peñavera. El caso es que nos equivocamos y comenzamos la escalada, creemos, en medio del segundo largo, ya que la aproximación la hicimos más hacia la derecha en una serie de trepadas que nos llevó a una vira-canal que corresponde con el segundo largo. Continuamos por esta canal, que está muy rota, hasta el final de la misma. De aquí nos dirigimos hacia la izquierda por un terreno más vertical y con más ambiente que nos llevó a la subida normal de El Torco. Luego nos dimos cuenta de que la vía empieza más abajo, justo en un pequeño nevero.
Nuestro primer largo.

Cumbre.
Después de hacer la cumbre descendimos por la subida normal, donde hay que hacer unos cuantos destrepes o  utilizar los montajes de rápel.
Descendiendo de la cumbre.
Ambas vías son de grado moderado, nunca pasan de V pero hay que tener en cuenta que, en el espolón norte de la Aguja de Enol el material está en bastante mal estado, por lo que no estaría de más hacer una renovación del mismo,  y en la otra vía sólo vimos un clavo.

Contentos y con ganas de volver abandonamos este maravilloso
lugar de los Picos de Europa.
Más fotos en :



 

15 de julio de 2015

Semana de Clásicas en Pirineos. 6-10 julio 2015

Escaladores:
       
-     Ángel Luis Muñoz
-          Luis Felices
-          Raúl Guerra

Como viene siendo tradicional en estos últimos años, tocaba semana de escapada pirenaica veraniega. Esta vez nos juntamos Ángel, Luis y yo y, como casi siempre, sin las ideas muy claras en un principio. Viendo las previsiones meteorológicas de ola de calor y tiempo estable Ángel, que es gran conocedor de las clásicas del Pirineo, propuso dos actividades de cara norte, fresquitas, que aunque no tienen gran dificultad técnica, sí son dos actividades de gran compromiso, muy largas y muy alpinas. Vamos, vías de aventura a tope: La Cara norte del Pene Blanque (500 m, MD) y la clasicaza norte del Vignemale (800 m, MD). A decir verdad, esta última estaba en mente de los tres desde hace años, una de esas grandes vías que hay que escalar una vez en la vida.

En línea verde, recorrido de la Norte del Pene Blanque


En línea verde, recorrido de la Norte del Vignemale

Empezamos el viaje llegando al Circo de Tromouse bajo un calor sofocante para esas alturas. Sin duda alguna, este circo merece una visita aunque sea solamente para dar un paseo. Y fieles a nuestro estilo, nuestro hotel tuvo más estrellas que ninguno.


Circo de Tromouse

Hotel 1000 estrellas
Al día siguiente tocaba madrugar y a las siete de la mañana ya estábamos camino de la pared y en una hora y media de cómodo camino, estábamos a pie de vía. Esta es una de esas vías que a estas alturas del año todavía es conveniente cargar con los crampones y piolet por si el nevero de la entrada está complicado. Sí, es un engorro escalar con tanto peso pero……… no queda otro remedio.

Comienzo de vía
La cara norte del Pene Blanque tiene dos partes bien diferenciadas. La primera, 300 metros hasta las gran vira central, discurre por terreno de III grado, con algún paso esporádico de cuarto grado. En esta parte optamos por ir trepando, rápidos, buscando el camino más fácil y muy concentrados en cada agarre y en cada roca. La calidad de la roca iba mejorando a medida que íbamos ascendiendo y como Ángel es un as orientándose en este tipo de terrenos, acertamos bien con el camino.
La segunda parte de la vía, después de la gran vira,  era algo más comprometida y requirió sacar la cuerda de la mochila. En tres largos más  de III-IV grado con algún pasito de V nos plantamos en la arista cimera.

Trepando en zona de III grado

Trepando en zona de III grado

A modo de curiosidad, pudimos ver algo que jamás pensamos que pudiera ocurrir y que nos dejó bastante mal cuerpo; un rebeco despeñándose delante de nuestros ojos……
Una vez alcanzada la cumbre del Pene Blanque pensamos que sería interesante continuar la arista hasta La Munia (3.195 m.), la cumbre más alta y emblemática de la zona. Lo que iba a ser una travesía corta, se convirtió en casi dos horas más de caminata, aunque mereció la pena.

Cumbre Pene Blanque (2.985 m)

Pero, sin duda alguna, la segunda parte del viaje era nuestro gran reto, la imponente cara norte del Vignemale. En esta ocasión tocaba aproximación larga, unas 3 horitas desde Pont Espagne hasta el refugio de Oulettes por un camino muy bonito y relativamente cómodo.

De camino al refugio de Oulettes.

A la mañana siguiente, a las 5:45 ya estábamos en marcha camino del glaciar del Gaube, con muy poca nieve para la época del año en la que estamos y con alguna grieta un poco amenazadora pero esquivable. En el comienzo de la vía nos encontramos con la primera dificultad, llegar a pared desde la rimaya, aunque al final lo conseguimos resolver utilizando la “técnica de chimenea” entre la nieve y la roca. El primer largo es bastante evidente, discurre por un filón de ofita verde muy llamativo y por otra parte, muy bonito de escalar. Es el largo más duro (V grado) y el mejor de toda la vía.
Allá abajo teníamos que empezar

Luis en el primer largo
A partir de la primera reunión comienza ese inmenso océano de roca de III-IV grado donde la buena orientación es imprescindible si no se quiere pasar un mal rato embarcado en alguna zona complicada. Por suerte, los siguientes 400 metros de vía nos orientamos bastante bien, buscando siempre el camino más lógico y fácil y avanzamos rápido trepando muy atentos a donde nos agarramos.


Llegamos a un punto en el que ya se hace imprescindible encordarse y hacemos dos largos de cuerda para superar uno de los pasos claves de la vía, un pequeño desplome de V grado bien protegido con dos clavos. A partir de ahí otro tramo sencillo de III grado nos deja a los pies de una placa de IV grado algo expuesta y posteriormente una bonita travesía hasta el hombro final.


Trepando por el III grado

Trepando por el III grado
Aquí ya encordados por zonas de IV grado

Esta última parte es señalada en los croquis de III, pero nos parece algo más complicada y lo hacemos en dos largos de 60 metros de cuerda. Y efectivamente, aunque la roca es excepcional, es algo más de III grado.
Zona de IV algo expuesta.

Travesía hacía el hombro.
 Y al final, después de 8 horas de escalada, llegamos a la cumbre con un día estupendo. Pero la cosa no acababa aquí, aún nos queda una larguísima bajada por el glaciar, parada en el refugio de Baysellance, recoger las cosas en nuestro refugio de Oulettes y bajar hasta el coche. En total, que acabamos a las 12 de la noche…..tras 17 horas de actividad. Cansados pero contentos.


Cumbre del Vignemale. 3.298 metros
Más fotos en:
https://picasaweb.google.com/105757464668052928605/NorteClasicaVignemale
https://picasaweb.google.com/105757464668052928605/PeneBlanqueDeTroumouse

20 de junio de 2015

Peña Rabanal y Peñas del Prado

En vista del mal tiempo que daban en la costa, Félix, Luis, Álvaro y Goyo nos animamos a darnos una vuelta por el norte de León. El sábado quedamos citados en Unquera a las 8:45, pero se produjo un contratiempo que redujo a tres la expedición. El perro de Álvaro tiene una gran afición a hacer rutas por su cuenta, así que esa mañana decidió darse un garbeo por el monte a ver si encontraba algo interesante. El resultado fue que  a las 10 nos marchamos sin Álvaro, ocupado en la persecución del caprichoso chucho.
En un principio pensábamos escalar en el Pincuejo y las Peñas del Prado. Luego cambiamos el Pincuejo por la Peña de Rabanal, ya que los tres conocíamos y habíamos escalado anteriormente en el primero. Sobre las 12 ya estábamos al pie de la peña, justo al lado de la ermita de Pruneda, donde se deja el coche. Después de comer un poco invertimos una media hora en llegar a pie de vía, Luna de lobos.
La vía luna de lobos va por a derecha del techo.
 Empieza la escalada con un arranque un poco extraño y bastante fino con una pequeña travesía hacia la derecha, que superado te lleva a una placa de 6a que se hace bastante bien. Otro largo bastante bonito y más sencillo nos lleva a unas terrazas donde se monta la reunión. Desde aquí, dos largos más sencillos nos dejan al pie del último, un bonito y aéreo pilar de V+ bastante mantenido.
Escalando el pilar superior.
Llegados allí, nos retiramos apresuradamente, dado que una tormenta se acercaba rápidamente.


Oyendo los truenos.

Como era la final de la Champions nos plantamos en el bar de Cubillas de Arbás. Allí, rodeados de cervezas, vimos cómo el Barça conquistaba su tercer título a merced de la Juve. Curioso equipo este Barça, capaz de copar todos los títulos y que se deja remontar dos goles ante el Depor. ¡Ay, se empieza a echar en falta el espíritu de Puyol!

Rebosando cerveza por todos los poros de nuestro cuerpo, nos plantamos en el refugio que Altai tiene en la zona, donde comimos fabada, pollo… pero fuimos incapaces de terminar la botella de vino entre los tres. Finalmente, a dormir acunados por el croar de las ranas del pantano y el canto, durante toda la noche, de una codorniz cercana a nosotros.
Al día siguiente decidimos hacer Lobishome, una vía de cinco largos de la cara suroeste de las Peñas del Prado. Empieza la vía con una placa de V con canalizos y protegida por parabolts. Este y el último son los largos más sencillos. Los otros son bastante duros y mantenidos, sobre todo el cuarto, que discurre por una fisura donde hay que apretar de lo lindo. Aunque el paso más difícil está en el tercer largo,  una placa de 6a+, casi 6b según algunos, está muy bien protegida y no hay tanta tensión como en el en el cuarto.

1 largo Lobishome.
 En fin, una bonita vía de la cual tampoco pudimos disfrutar de la cumbre, ya que la tormenta acudía fiel a su cita.

Así que hicimos el descenso en tres rápeles. El primero hasta la cuarta reunión. El segundo, apurando al límite –literalmente- las cuerdas, hasta la segunda reunión. Y desde aquí hasta la base saliendo por la derecha de la vía evitando parte del primer largo desde donde ya bajamos andando unos metros.


De aquí al coche a comer un poco y vuelta a casa pasando previamente por Casa Ezequiel, que parece que ya no es lo que era.

Un buen finde donde disfrutamos de una de las zonas más atractivas y tranquilas que se pueden visitar.

10 de junio de 2015


REEQUIPAMIENTO EN RECUEVAS.


Como sabéis todos, una buena parte de los ingresos de nuestro club a través de nuestros federados (este año llevamos 320 federados) se destina a equipamientos y reequipamientos en diversas zonas de escalada por donde habitualmente nos movemos. Queremos recordar que cualquier persona que se haya federado en nuestro club y tenga interés en reequipar o equipar alguna zona o vía, solo tiene que ponerse en contacto con nosotros . Intentaremos proporcionarle material en la medida de nuestras posibilidades, es decir, hasta que se acabe. Así que , a animarse!!!

El pasado domingo, Ángel, Montes y Raúl fueron a la escuela de recuevas dispuestos a cambiar tres reuniones que se encontraban en mal estado en zonas muy frecuentadas. A continuación se detallan las vías en las que se colocaron estas reuniones:

Sector Sol de Invierno:

  - Placa la polaca, 6a+, Golum, 6b+/c. (Dos vías que comparten reunión)
  - Se acabo la gasolina, 6a.

Sector Balcón:

   - Paquete toco la negra 6a+, Que te toca, 6b. (Dos vías que comparten reunión)
Placa la polaca, antes

Placa la polaca, después.

Ángel en acción

7 de abril de 2015

ALTA RUTA PIRENAICA. SEMANA SANTA 2015 

Esquiadores:
       
-       Juncal Díaz
-          Sergio Seco
-          Eneko Pérez
-          Eduardo Rucandio
-          Raúl Guerra

Se acercaban las vacaciones de Semana Santa y las previsiones de tiempo y nieve no podían ser mejores, así que no hubo que pensárselo mucho. Tocaba una ruta larga, y nada mejor para eso que los Pirineos.

El fin de semana anterior, en el refugio de Urriellu, ya estuvimos haciendo planes y por unanimidad decidimos que nos apetecía subir al gran coloso del pirineo francés, el Vignemale, que además tiene una de las mejores esquiadas del Pirineo. Y ya, de paso, hacer una travesía de tres días a caballo entre el pirineo francés y el español por esa zona.

1ª Etapa: Baños de Panticosa – Pico Bacías – Collado Oulette- Refugio Oulette de Gaube. 1.600 metros desnivel. 15 km.

Preparando los bártulos en Panticosa
La primera etapa comienza en los baños de Panticosa, tomando el camino que asciende, a través de un bonito bosque de pinos, hacia los ibones de Brazatos. Después de alguna duda resuelta con el nuevo GPS de Eduardo, encontramos la huella buena después de portear los esquis unos 30 minutos. La calidad de la nieve es buena y vamos tomando altura a buen ritmo. El día es espectacular, azul, sin viento y radiante.

Tras una paradita para reponer fuerzas, llegamos a la cumbre del Vacías y ya divisamos el descenso que nos espera, 700 metros de buena nieve de frente al Gran Vignemale. Una vez abajo, a los pies de este mastodonte, toca volver a remontar hasta el collado de Oulette donde ya damos vista al Refugio de Gaube, a los pies de la impresionante cara norte del Vignemale. La bajada hasta el refugio no está mal, aunque la gran cantidad de huellas, restos de avalanchas y nieve blanda, la hacen algo “incómoda”.

Llegando al Pico Bacías

En el Valle de Ara, camino del Collado de Oulettes

Una vez en el refugio, ya podemos descansar y disfrutar de una buena cena.

2ª Etapa. Refugio Oulette de Gaube – Refugio Baysellance – Vignemale – Barranco de Ossue- Refugio Oulette de Gaube. 2.000 metros desnivel. 17 km.

Después de un buen desayuno, a las 7:30 nos poníamos en marcha. El día prometía y el sol comenzaba a alumbrar la cumbre del Vignemale. La nieve estba dura y optamos por calzar los crampones en los primeros 400 metros de subida. Así, avanzaríamos más rápidos y seguros. Una vez que la pendiente suavizó, calzamos los esquís hasta el collado de Baysellance.

Subiendo hasta el Collado de Baysellance, con el corredor de Gaube de fondo.

Desde aquí se inicia un corto descenso de unos 100 metros de desnivel hasta encontrar el paso hacia el glaciar de Ossoue, a unos 2.550 metros. Desde aquí, ya damos vista al glaciar que desciende desde las cumbres del Vignemale, Pico Central, Clot de la Hunt y Cervillona. Nos quedan de subir otros 700 metros a lo largo del glaciar que, aunque largo, es bastante cómodo de foquear. La llegada a la cumbre hay que hacerla con crampones y piolet, y desde allí podemos disfrutar de unas vistas espectaculares.

Entrando en el glaciar de Ossoue

Cumbre del Vignemale

El descenso, hasta el fondo del barranco de Ossoue, es de los que recordaremos mucho tiempo, 1.200 metros de descenso continuo. Bueno, salvo un pequeño “salto” que a Eduardo y a Raúl se les “atragantó” un poco……..jejeje.

Una vez en el fondo del barranco, tocaba remontar otra vez hasta el collado de Baysellance, 700 metros de ascenso bajo un sol inmisericorde. Otra bajada desde este collado con nieve mejor de la esperada hasta el refugio de Gaube, nos deja un sabor de boca inmejorable para la jornada.

3ª Etapa: Refugio Oulette de Gaube – Collado de Oulettes - Collado de Arratille - Refugio Wallon-Paso de Marcadau – Refugio Bachimaña – Baños de Panticosa. 1.700 metros. 18 Km.

A las 7:30 de la mañana nos ponemos otra vez en marcha. Después de una tortuosa subida hasta el collado de Oulettes debido a las huellas, restos de avalanchas y la nieve dura, descendemos de nuevo hasta el Valle de Ara. Desde allí ascendemos cómodamente hasta el collado de Arratille.

Refugio de Wallon. Al fondo el paso de Marcadau.

Una bonita bajada de 600 metros, entre pinos y lagos, nos deja en el refugio de Wallon, a 2.000 metros.


Solo nos queda una última subida, de 800 metros, hasta el paso de Marcadau y el pico de Muga. La subida es larga y cómoda, pero otra vez el calor hace acto de presencia y nos la hace durilla. Una corta subida desde el Paso de Marcadau hasta el pico de Muga nos abre paso a una bajada espectacular hasta el lago de Bachimaña, totalmente congelado y con unas formas y grietas espectaculares.

Embalse de Bachimaña, totalmente congelado.

Tras un descanso en el Refugio de Bachimaña, tomamos fuerzas y bajamos hasta los Baños de Panticosa porteando casi todo el camino.

Llegando a Baños de Panticosa.



Y aquí acabó la aventura, cansados pero contentos. 

13 de marzo de 2015

Intento a Torre Salina y corredor NO de la Torre Olavarria


Y como no hay mal que cien años dure… por fin llegó un fin de semana apropiado para hacer lo que tanto tiempo llevábamos esperando, un poco de alpinismo.
Decidimos hacer un corredor perseguido desde hacía mucho por parte de varios de nosotros, la Norte de Torre Salinas. Finalmente, Luis, Montes, Chechu y Goyo nos plantamos en Fuente Dé dispuestos a todo. La realidad ya nos pondría en nuestro sitio unas horas después. La idea era llegar hasta la Vega de Liordes con la intención de usar la cabaña como refugio, aunque algún aviso en el sentido de que debía haber mucha nieve y pudiera estar tapada, como luego pudimos comprobar, ya nos había llegado.  Una vez allí teníamos la intención de hacer en el día uno de los corredores que se sitúan en la zona de la Torre de Olavarría o de la Torre del Hoyo de Liordes, ya que según las consultas eran de dificultad moderada, concretamente Adrados los clasifica como III/2.
Con los ánimos a tope pusimos rumbo hacia Pedabejo, ya que los Tornos no nos inspiraban confianza alguna. Nieve desde el aparcamiento, así que raquetas y mochilada bajo un sol de aúpa nos fueron calmando los ánimos. Según íbamos cogiendo altura, la ascensión se hacía más penosa, así que en la mente de todos empezaron a barajarse otras posibilidades. Pasamos un alud espectacular que bajaba desde la Peña Regaliz, y esto, junto al peligro que suponía remontar la Canal de Pedabejo a pleno sol  con la carga de nieve blanda que había nos decidió a vivaquear junto a una cabaña al pie de la misma canal, marcada por el testimonio de varias avalanchas.
Alud de Peña Regaliz

Afortunadamente, nos encontramos la cabaña abierta, con lo que rápidamente la incorporamos a la RRA, la Red de Refugios de Altai, en donde nos acomodamos plácidamente.

Desde un promontorio limpio de nieve a escasos metros de la misma, nos dedicamos a comer, beber y a las clásicas conversaciones llenas de contenido y profundidad que caracterizan a los miembros de este grupo. También a la vida contemplativa, lo que nos hizo pensar que dos figuras que aparecieron en un collado lejano las identificáramos rápidamente como Ana y Álvaro. De hecho, jaleamos algún traspiés y todo, hasta que nos dimos cuenta de que los susodichos eran dos escaladores a tenor del mochilón que llevaban y que, a un ritmo penoso, se pusieron a remontar la canal de Pedabejo. Alguna que otra crítica se llevaron por nuestra parte, aunque ya adelanto que al final fueron los únicos que consiguieron hacer el corredor de Salinas.
Con las 6 de la mañana nos levantamos, y poco después nos encontrábamos remontando la canal de Pedabejo en unas buenas condiciones de nieve, así que en menos de una hora ya estábamos en lo alto de la canal. Pasamos junto a la tienda de los sufridos alpinistas que la habían remontado la víspera, que eran conocidos, y que nos comentaron que también iban a Salinas. Así pues, tres cordadas en un corredor encajonado como pocos, lo que aseguraba caída de cascotes de hielo y piedras.
Torre Salinas, resalte donde nos dimos la vuelta

Una vez dentro del corredor, fue como si nos hubiéramos metido en la boca del lobo, dada la estrechez y el encajonamiento del mismo. Una línea preciosa de unos 45º o 50º, con algún tramo de inclinación superior pero que se hacía perfectamente sin necesidad de encordarse y con nieve y hielo en magnífico estado. Todo fue bien hasta que nos encontramos con un resalte vertical de unos 15 metros con muy poco hielo, además en mal estado, y con pocas posibilidades de aseguramiento. La opción fue la de retirarnos del corredor para intentar otras posibilidades. La cordada que coincidió con nosotros decidió intentarlo, y hay que felicitarlos, pues consiguieron superar este y otros resaltes que encontraron después también en mal estado.

Decidimos hacer el corredor norte que lleva cerca de la cumbre de la Torre de Olavarría. Se trata de una bonita escalada que tiene su comienzo en una pequeña cascada de hielo de poca inclinación con tendencia hacia la derecha y que te mete en el corredor propiamente dicho. 
Entrada corredor NO de la Torre Olavarria
 
Una vez pasada esta zona, unas rampas de unos 40º nos llevan rápidamente al pie de una preciosa cascada vertical de unos 8 metros. En ella encontramos un spit protegiendo el comienzo de la misma, y una vez superada, a través de tramos de nieve en buen estado junto a pequeños resaltes de hielo de una inclinación alrededor de los 45 – 50º, aprovechamos todo el largo de cuerda para montar la reunión sobre nieve dura con una estaca de hielo. A partir de aquí, y ya desencordados, la ascensión continúa hasta llegar a una horcadina a la izquierda de la cumbre principal y que da vista a la Torre de Salinas.
Lo más interesante de la vía junto con las vistas de la cumbre.

Sin tener muy claro el itinerario de bajada, nos dirigimos por terreno comprometido a través de la arista  hacia la cumbre con la intención de llegar a un collado desde donde iniciaríamos el descenso normal hacia el Hoyo de Liordes, pero en vista de la exposición y del riesgo que esto presentaba decidimos rapelar. En dos rápeles dejamos la roca y nos plantamos en la ladera nevada, desde donde ya iniciamos el descenso, bastante penoso, hacia la Canal de Pedabejo y finalmente a la cabaña.


Puede ser oportuno indicar que Adrados recomienda bajar este corredor por el mismo itinerario de subida, y otros recomiendan dirigirse hacia la cumbre principal antes de llegar a la horcada sobre el hoyo a través de unos campos de nieve. También creemos interesante comentar que, en nuestra opinión, la cascada que encontramos, aunque corta, eleva el nivel de dificultad que viene marcado en el libro de Adrados; todos sabemos que la dificultad de los corredores varía en función de las condiciones.