2 de septiembre de 2014

Un fin de semana completo. 30-31 agosto 2014
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      Luis Felices
-          Goyo González
-          Raúl Guerra

Hacía ya tiempo que nos picaba la curiosidad de conocer la famosa “cueva de hielo”  de Peña Castil. Mucha gente hablaba de ella con un halo de misterio y secretismo que no hacía más que aumentar las ganas de ir a visitarla. Y es que no hay nada como intentar ocultar algo maravilloso, de forma absurda, para que ocurra el efecto contrario. Se ha conseguido que hoy en día, afortunadamente, la cueva sea muy visitada, incluso más que la cercana y bonita cumbre de Peña Castil.

Viendo la buena previsión meteorológica, nuestro plan era hacer una visita especial a la cueva y después vivaquear en la cumbre de Peña Castil. Así que tras comer y echar una siestuca en las Vegas de Sotres nos pusimos en marcha por la interminable canal de Fresnedal. Con un mochilón considerable y poco a poco llegamos al Collado de Camburero tras 1000 metros de desnivel. Afortunadamente el sol no nos calentó hasta casi arriba, donde disfrutamos de un mar de nubes espectacular.


Así nos recibieron en el Collado de Camburero

Desde el collado a la cueva hay unos 20 minutos aproximadamente por un camino bastante marcado y que tiene incluso jitos. Después de dejar arriba el mochilón de bajar con ciertas precauciones comenzó el momento “Gin-cave”!!!!


Entrada a la cueva de Hielo

Pues sí, habíamos subido una botella de ginebra, tónicas, limón, vasos……y el hielo estaba en el lugar. Un trozo de columna caída en el suelo nos proporcionó todo lo que quisimos. Goyo, como maestro experto en gintonic, preparó tres copazas que ni en el mejor gin-club megapijo de Londres, Madrid, Paris, Barcelona, Nueva York,…..,etc. Y con hielo cavernario…..jajaja. Entre la sed que había y el entorno………supieron a gloria, y eso que Luis y yo tomamos una o dos copas al año.

Disfrutando del momento


Goyo, ejerciendo de maestro de ceremonias


Después del momento gin, había que seguir subiendo, que quedaban todavía 350 metros de desnivel. Llegamos a la cumbre de Peña Castil con las últimas luces, justo para disfrutar del espectáculo del atardecer, hacer la cena y al saco. No podíamos haber escogido una noche mejor, sin viento y con un cielo estrellado espectacular.

Últimas rampas llegando a Peña Castil

Atardecer desde la cumbre de Peña Castil.

Preparando la cena, un delicioso puré de patatas.

Noche estrellada.

El amanecer tampoco desmereció ni un ápice del atardecer y nos brindó un espectáculo maravilloso. Y poder desayunar tranquilamente en esta cumbre……no tiene precio. Tan solo nos quedaba bajar de nuevo hasta las Vegas de Sotres  y a las 12 de la mañana ya estábamos en el coche de nuevo.


Amanecer desde la cumbre de Peña Castil
Cumbre de Peña Castil
Como aún era pronto y el día estaba espléndido decidimos que aún era buena hora para escalar una vía en el Fresnidiello, así que después de comer y relajarnos un rato, nos dispusimos a hacer la “Andalucia”, una vía bastante interesante y con algunos pasitos durillos y muy bonitos de 6a+/b. Afortunadamente hicimos casi toda la vía a la sombra con una temperatura estupenda.


Primeros largos de "Andalucía"
  Total, que un fin de semana bastante completo de montaña, escalada y copas.

17 de agosto de 2014

Cara Oeste Urriellu. Vía Rabadá-Navarro (750 m. 6a, A1(6c))


David Rodríguez
Raúl Guerra

Todo escalador que alguna vez haya posado la mirada en la impresionante cara oeste del Picu Urriellu habrá soñado alguna vez en emular a aquellos dos pioneros que fueron Alberto Rabada y Ernesto Navarro  que en 1962 trazaron y escalaron por esa impresionante mole de roca de 600 metros, una ruta que hoy en día sigue siendo la clásica entre las clásicas y que, a pesar de los avances técnicos que ha sufrido la escalada, sigue siendo una vía comprometida, larga y de alta dificultad, al menos para escaladores medios como el que escribe esto.

Desde mis comienzos en la montaña y en la escalada siempre había soñado con esta vía, la vía de las vías de los Picos de Europa.  Y como muchas veces las cosas surgen de casualidad, esta vez fue el turno de David y mío. Solo hizo falta un par de guasap de David para convencerme en 10 minutos y ponernos en marcha. Ya no había marcha atrás.

El jueves 14 de agosto a las 7:30 de la mañana estábamos ya a pie de vía. El día estaba un poco dudoso, frio, pero se suponía que la previsión era buena y como las ganas eran muchas……pues para arriba sin pensarlo.

Los dos primeros largos son los más duros para el común de los mortales (A1/6c), pero no para el máquina de David que se los merendó en libre tan tranquilo. Bueno, para ser estrictos, se agarró un segundo a un clavo para colocarse un poco……..pero ya le dije que se lo daba por encadenado. Asombrado me dejó. Encadenar en libre esos largos, con el frio que hacía y a esas horas de la mañana está al alcance de muy pocos. Yo, evidentemente, ni me lo planteaba hacer en libre. Aceré de todo lo que había y porque no había más.


David en el segundo largo
Los siguientes largos parecía que iban a aflojar, pero no era así. Unos 6a te recordaban que seguías escalando en la oeste. David también se los merendó sin despeinarse y yo al menos ya los hacía bien en libre. Los dos largos de la famosa “cicatriz” fueron fantásticos, algo más sencillos, buena roca y que te exigían unos movimientos muy bonitos. Y en un largo más, un poco confuso, llegamos a la famosa travesía. Cuando te asomas y la ves, parece que tiene buenos agarres, bien equipada y un ambiente increíble como se ve en las fotos. Sin embargo, llegaba un punto que…….pum, se acaban los agarres buenos y toca dar unos pasitos en adherencia bastante finos y obligados…..vayas de primero o segundo. Pero sin duda, un largo espectacular. Quizá el largo más espectacular que haya hecho nunca.


David contemplando la gran  travesía que le esperaba
David en plena acción





Raúl en la gran travesía

Una vez hecho el minirapel se supone que la cosa iba a mejorar en cuanto a dificultad, pero el cansancio acumulado y la cantidad de metros que aún quedaban hacía que los quintos pareciesen un poco más.
En dos largos superamos el magnífico gran diedro con alguna sorpresita, un tramo muy perro de chimenea y un alien rojo que alguien se olvidó. De allí a la famosa plaza de Rocasolano, cargada de historia. Y en cuatro largos más en los que ya pesaba todo y los brazos ya decían que cuándo se iba a acabar esto (y un conato de despiste felizmente resuelto), llegamos a la cumbre.

Raúl escalando en el gran diedro

Raúl en los últimos largos del espolón NO
La emoción que sentimos fue, al menos para mí, similar a la de la primera que llegué a la cumbre vez hace 20 años. No tengo más que agradecer a David que se currase como un titán los largos duros que no estoy seguro si yo los pudiese haber hecho de primero, y que me aguantase toda la cantidad de anécdotas e historietas del Naranjo que le he ido contando por el camino. Será un día que no olvidaré en la vida y que espero poder repetir.

En la cumbre

Arriba el sol comenzaba a caer........

11 de agosto de 2014

Escaladas por Pirineos. (4-8 agosto 2014)
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Luis Felices
-        Raúl Guerra

Llegadas estas fechas siempre apetece viajar un poco a montañas y paredes más “lejanas” de las que conocemos y disfrutamos habitualmente. De vez en cuando viene bien cambiar de aires, de roca, de paisaje……

Luis y yo nos decidimos por pasar unos días en Pirineos. El plan era, en principio, escalar dos días en el Midi d´Ossau y después  quedar con Ángel y Eduardo para intentar la clásica norte del Vignemale. Pero las previsiones de tormentas fuertes, para el día que pensábamos atacar este mítica vía, nos hizo cambiar de planes.
Muralla de Pombie
Los dos primeros días los pasamos acampados en la zona del refugio de Pombie, a las faldas del Midi. Una zona muy agradable para acampar y con una aproximación corta, por lo que merece la pena cargar con la tienda y evitar el agobio y los ronquidos de los refugios……

La primera vía que escogimos fue la este del Dedo de Pombie, de 370 metros y MD. Tiene tres largos de 6a, diedros espectaculares,  aunque se pueden  “acerar” perfectamente. La vía se deja proteger en todo momento, predominando los diedros con fisuras perfectas, típicas del Midi. En el segundo largo conviene llevar repetido el friend nº3. Bueno, también puedes ir subiendo el friend a medida que vas escalando, y así siempre lo tienes a la altura de la cintura……jeje. Nosotros al final hicimos más largos de lo que marca el croquis debido a los rozamientos de las cuerdas. En fin, una vía muy recomendable. El descenso marcaba con seis rápeles, pero si uno es un poco hábil en los destrepes se pueden quedar en dos. Nosotros, al no conocer bien la bajada, optamos por rapelar.

Luis saliendo del segundo largo del Dedo de Pombie






Raúl, en el primer 6a





"Cumbre" del dedo de Pombie
Al día siguiente nos decantamos por hacer otra vía superclásica esta vez en la muralla de Pombie del Midi, la Mailly; 185 metros y 6a de grado máximo. Una sucesión de diedros de gran belleza en el que puedes proteger lo que quieras (a parte de algún clavo y Friends abandonados). El paso clave es un poco atlético e incómodo, pero muy bien asegurado. Otra vía muy recomendable.

5º largo de la mailly

1º largo de la Mailly
Con la previsión meteorológica y sabiendo que Ángel y Eduardo se habían rajado, decidimos un cambio de planes. Teníamos que optar por actividades no muy largas debido al riesgo de tormentas por la tarde. Así que para el jueves nos decidimos por hacer una vía totalmente equipada en la Peña Foratata, la “Valle de Tena”, 250 metros con un largo de 6a+ muy bonito aunque no obligado. Es una vía muy repetida por su belleza, por su nivel asequible y porque tiene una aproximación corta desde Formigal. Este día, afortunadamente, madrugamos mucho y fuimos los primeros en meternos a la vía, viendo a lo largo de la mañana como llegaban tres cordadas más.

Descenso de la Peña Foratata

Luis en el largo clave de 6a+
Lo que se nos resistió después fue subir a la cima principal, a pesar de los intentos………

El viernes era el día que se anunciaban fuertes tormentas por la tarde así que era mejor no tentar a la suerte y buscar algo rápido y con escape sencillo. Tocaba conocer alguno de esos ibones del Pirineo tan bonitos. Nos fuimos al Balneario de Panticosa a dormir al refugio de Casa de Piedra y a las 8 de la mañana ya estábamos de camino por el famoso Gr-11 hacia los ibones de Brazato y el pico de Bacías(2.760 m.).  El día era bueno para caminar, con nubes altas, así que en tres horas estábamos en la cumbre. Bajamos tranquilamente rodeando por completo el ibón de Brazato Alto,  ya que volvía a salir el sol, y a las dos y media nos encontrábamos de nuevo en el coche. Una excursión muy bonita y asequible a todo el mundo.

Vistas sobre el embalse de Lanuza

Ibón de Brazato alto

Cumbre pico Bacías
Y aquí se acabó el viaje, solo quedaba la vuelta en el que comprobamos que la meteo falla cada vez menos……menudo tormentón que nos cayó de camino…….

Más fotos en:
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21 de mayo de 2014


Fin de semana en Vegacervera. 17-18 mayo 2014
Escaladores:

-          Luis Felices
-          Eduardo Rucandio
-          Jesús Larri
-          Raúl Guerra
Pared de la zona Hoces Free
Estamos ya en plena temporada de roca, y hay que ir haciendo brazos y cabeza para el verano de escaladas que nos aguarda. Y qué mejor para ir haciendo metros y metiendo cacharros que un par de días en Vegacervera (León), un lugar que hemos visitado más veces y que siempre te deja buen sabor de boca y ganas de repetir. Vías excelentes y un paisaje muy bonito.

La idea era hacer un poco de deportiva en el sector “Hoces Free” el sábado y una vía de largos el domingo, un poco de todo. El sábado nos hartamos de escalar en este sector deportivo, vías de 35 metros, 6a y 6b y una roca caliza fabulosa. Más no se puede pedir. Allí estuvimos hasta que Eduardo dio el último pegue y los brazos ya no podían más.
Después tocaba cervecita en el pueblo y a dormir al “hotel” reservado por el ALTAI. La noche un poco fresca pero con una luna espectacular.

El domingo nos levantamos tranquilamente y decidimos ir a la llamada “pared de moda”. Escogimos un par de vías, una para cada cordada para no molestarnos. Además, iban paralelas y nos iríamos “controlando” constantemente. Luis y Jesús harían “Eden Rock”, de tres largos de V+, semiequipada y con un muro en el tercer largo apoteósico. Raúl y Eduardo harían “Delfín Negro”, tres largos, semiequipada, 6a, un último largo muy bueno y los dos primeros con unas placas  de adherencia de las que te bajan los humos.

Pared de moda a la izquierda de la entrada sur de la Hoces
Primer largo de la vía Eden Rock



Segundo largo de la vía Eden rock

Tercer largo de la vía Delfín negro



































Primer largo de la vía Delfín negro
A las tres y media estábamos ya en el río refrescándonos y comiendo y donde recibimos la visita de una simpática culebra viperina.


En fin, que seguro que volveremos otra vez a Vegacervera.

Más fotos en:

https://picasaweb.google.com/lfran68/HocesDeVegacervera

15 de abril de 2014

Vía Casal-Martínez. Cara norte de Torre Cerredo. 13 abril 2014


Escaladores:

- Luis

- Goyo

- Raúl


A estas alturas de la temporada de nieve y hielo ya tocaba ir pensando en acabarla de la mejor manera posible. Bueno, Goyo y yo, casi empezarla y acabarla, porque Luis ha sido más prolífico este año. El pronóstico del tiempo era muy bueno y en cuanto a la nieve, habría que ir a explorar a ver cómo nos la encontrábamos.


La idea era hacer el corredor central del Pico de los Cabrones o la Vía Casal-Martínez en la norte de Torre Cerredo. Allí lo decidiríamos en función de las condiciones.


Salimos el sábado por la mañana en dirección a Urriellu en donde, después de 2 horas y media de subida bastante cómoda porque el camino esta casi limpio de nieve hasta las últimas rampas, pasamos la tarde tomando el sol, echando la siesta y debatiendo sobre diversos temas. Como íbamos en plan de señores de refugio, a las ocho tocaba la hora de cenar, por cierto, estupendamente: lentejas y pasta con salsa de queso. Después, un poco de tertulia con los amigos de Reinosa, Seco y Vallejo, que también andaban por allí y a la cama, que al día siguiente tocaba madrugar.


El domingo sonó el despertador a las 4:45 y a las 5:30 de la mañana ya emprendíamos la marcha en dirección a Cabrones-Cerredo. La temperatura no era muy fría y a esas horas la nieve no estaba mala para andar. En dos horas y media aproximadamente nos encontrábamos al pie de las Agujas de Cabrones, entre el Jou Negro y el Jou de Cabrones. ¿Qué hacemos ahora? ¿Cabrones o Cerredo?. Decidimos que Cabrones, pero nos dimos cuenta que otras dos cordadas se dirigían a la misma vía, y eso iba a resultar incómodo y peligroso para todos, así que optamos por la soledad de la Casal-Martínez de Torre Cerredo. Y la verdad es que acertamos, porque después nos contaron los chicos que habían ido a Cabrones que se tuvieron de dar la vuelta porque el corredor no estaba completamente formado.


En el Jou Negro, junto a una pequeña estación meteorológica, nos pusimos todos los bártulos y tiramos para arriba. Los primeros 150 metros son una rampa de 50º aproximadamente con nieve dura muy buena para caminar. Después viene un pequeño corredor, de unos 70 metros y 60-70º como máximo, que estaba bien formado y con hielo y nieve dura, bastante sencillo de escalar. A continuación, otra rampa de nieve dura de 50º hasta llegar a la arista que viene de Cabrones. Tan solo queda de hacer el muro de roca de IVº, que prácticamente da acceso a la cumbre. Es un muro de 15 metros con 4 clavos que no es muy complicado, pero que con bota rígida y las manos frías… requiere algo más de atención que en verano. Y eso que el día era muy bueno, sin viento y una temperatura bastante aceptable.


A las 12 de la mañana ya nos encontrábamos en la cumbre, al solecito y comiendo algo. Solo quedaba la bajada y el regreso, que iba a ser un tanto tortuoso por el calor y la nieve blanda.


Sin duda alguna, un buenísimo fin de semana para despedir la temporada de hielo, que no la de esquí!!!!

Más fotos en:

 https://picasaweb.google.com/lfran68/TorreCerredoCasalMartinez

20 de marzo de 2014



 Norte de Peñas Malas. Vía “por los nuevos tiempos”
Otro fin de semana bueno así que, solapamos los calendarios y horarios de las obligaciones de cada uno, y el resultado es que sólo podemos desde el viernes a las 7 de la tarde hasta el sábado. Nos decantamos por volver a Peñas Malas donde hemos ido un par de veces con resultados negativos. En Cardaño de Arriba tenemos un refugio de la “Red de Refugios de Altai” y por el camino varios restaurantes donde cenar decantándonos por Cerveza.
Ya de noche llegamos a Cardaño después de esquivar en la carretera potros, ciervos, vacas,... sólo faltó el oso. Cansaditos nos metimos al saco pero alguien estaba pendientes de nosotros; el zorro. Vaya nochecita que nos dio el amigo con dos apariciones; al poco de acostarnos y a las 5 de la mañana. Nos robó el jamón serrano, listo el bicho porque tenía para escoger frutas, barritas, etc. estuvo a punto de llevarse una de las playeras que le lanzamos e incluso cuando no levantamos se dirigió a los sacos, que habían quedado libres y calentitos. No se puede decir que durmiéramos mucho pero nos reímos con lo vivido.
Por los viejos tiempos
Por los nuevos tiempos.
                                  
 Al amanecer salimos para arriba al principio por el camino sin nieve hasta llegar a la misma que estaba dura lo que hizo que la subida al collado fuera un paseo con crampones. En el mismo nos encontramos con otro chaval que también iba a la norte de Peñas Malas. Bajando comprobamos que la vía “por los viejos tiempos” tenían un montón de hielo así que para allá fuimos. Lo que pasa es que la vía “por los nuevos tempos” no la veíamos y al hacerlo descubrimos una goullote perfectamente formada y muy estética, así que cambiamos de objetivo. Es una pena que solo sea un largo porque disfrutamos como enanos; buen hielo y además una temperatura buenísima para escalar. La continuación son campas de nieve que salen a cumbre donde disfrutamos de un día  maravilloso de sol. 
  
1 largo
2 Largo











Fin del primer largo
 Pensamos bajar otra vez a la cara norte y hacer la otra vía, pero al final nos bajamos para volver tranquilamente, y de día, a casa. Además no fuese que el zorro nos hubiera hecho un puente al coche y nos lo hubiera robado.



  
Cumbre
Más fotos: