22 de julio de 2012

“14 TRESMILES Y UNA RETIRADA”


16-21 JULIO 2012

Montañeros:

- Raúl Guerra

- Luis Felices

Como Luis y yo teníamos una semanita de vacaciones, decidimos marchar unos días a Pirineos, y como siempre, sin ningún plan definido. Como siempre, sobre la marcha. Viendo las previsiones de la meteo, que no podían ser mejores, podíamos ir a cualquier lado.

Hace años que tenía ganas de hacer la famosa "arista de los Tres Consejeros" al Neouville, que aunque no es muy difícil, es una de esas clásicas que hay que hacer sí o si. Así que nuestra primera actividad fue esta. Para evitar calores, salimos bien prontito, a las 7 de la mañana del Lago del Cap de Long y después de recorrer un sendero más o menos bien marcado, llegamos a la brecha de Neouville en 2 horas y media, con la esperanza de que la arista no estuviese muy concurrida.

Luis en la última parte de la arista

Pero no, es imposible ganar a los franceses a madrugar. Cuando llegamos ya había tres cordadas delante que habían subido por el refugio de……. vaya, ahora no recuerdo el nombre. Es curioso ver en Francia gente muy mayor haciendo este tipo de actividades, que no es mero senderismo. La verdad es que da gusto, en eso nos llevan años de ventaja.


Vista de la arista de los tres consejeros

Todas las cordadas iban medio en ensamble. Nosotros la verdad es que no lo vimos muy complicado, asi que nos pusimos los gatos, arnés y a trepar. En seguida nos dimos cuenta de que íbamos a tener que ir esperando todo el rato, así que a los 25 metros de arista, dejamos allí todos los bártulos, destrepamos y nos subimos al pic des Trois Conseillers para dar tiempo a las cordadas. En 25 minutos ya estábamos arriba viendo como iban progresando las cordadas por la arista y nos relajamos viendo el paisaje, haciendo un poco de tiempo.

Tras esta breve interrupción, retomamos de nuevo la arista trepa que te trepa hasta llegar al paso clave, un diedro de unos 10 metros de IV grado es el que sí que sacamos la cuerda. Después seguimos trepando hasta alcanzar la cumbre. La cresta es bastante aérea pero no es complicada y es muy bonita.

El día siguiente tocaba hacer la cresta del Pic Long (3.192 m), un poco más larga y delicada que la de los Tres Consejeros. Este día también madrugamos y salimos a las 7 de la mañana de nuestro “campamento” en el Lac de Cap de Long. En tres horas y media llegamos al primer tres mil del día y en donde comienza la cresta, el Pic Maubic. Allí nos pusimos todos los bártulos y comenzamos a crestear. La primera parte es bastante afilada pero horizontal y con roca compacta. Tuvimos que sacar la cuerda para realizar un rápel de 20 metros y así alcanzar el punto donde comienza la ascensión al Pic Long, que también hacemos trepando y buscando el camino más evidente. En 1 hora y cuarto habíamos llegado al Pic Long desde el Pic Maubic.
Llegando a la cumbre del Pic Long

Después de una paradita de descanso, continuamos camino. Descendemos hasta la horcada del pic Long y de allí continuamos la cresta ascendiendo a la Aguja de Badet y al Pic Badet, también tresmiles , trepa que te trepa. Tan solo nos quedaba continuar por la cresta hasta el último tresmil del día, el Pic Maou (3.074m.). Y de ahí, para abajo por un camino precioso, entre lagos y pinos. En total, 12 horas de actividad.


Arista del Pic Long

Al día siguiente no lo tomamos de descanso, aseo en el Lago de Cap de Long y traslados. Nuestra idea era ir a Ordesa a escalar la vía Ravier al Tozal del Mallo, pero lo pensamos bien y con los calores que hacía (30 ºC) y una vía en cara sur y no a mucha altura, decidimos que era mejor dejarlo para más adelante y no freirnos en la pared.

Así que continuamos rumbo a Panticosa, buscando el frescor de las alturas. Se nos ocurrió hacer la travesía desde los Infiernos hasta el Argualas. Tras otra noche en el “hotel de las mil estrellas”, madrugamos y las 7 de la mañana ya estábamos en camino hacia los Picos del Infierno por los Ibones Azules, un camino precioso. De los Picos del Infierno, por un destrepe un poco delicado bajamos hasta el collado de Pondiellos,  donde paramos a tomar un refrigerio. De allí, trepando de nuevo hasta la Aguja de Pondiellos y de ésta en una trepada muy entretenida hasta el Garmo Negro. Tan solo nos quedaban el Pico Algas y el Argualas para completar el recorrido, que tampoco tenían mucha dificultad. En total, este día llegamos a siete cimas de tres mil metros en otras doce horas de actividad.

Llegando al Garmo Negro

Todavía nos quedaba un día de actividad, así que nos marchamos al valle de Ansó a escalar un poquito. Nos decidimos por la vía Camille, que sobre el croquis tenía buena pinta; 9 largos, 6a grado máximo, rapelable y con largos equipados, aunque ponía llevar “algún friend” . Así que pecamos de optimistas, subestimamos el poder de la fuerza y para alla fuimos con cuatro friends, “por llevar algo”. Los primeros largos, sin mucho problema, V y 6a equipados. En el cuarto largo llego lo gordo. Marcaba 6b y 6a+ y un diedro chulísimo, así que supusimos que estaría equipado. Pero resultó que no. Al principio sí que había chapas, pero al llegar al diedro de 6a+, se acabaron. Eso sí, había una maravillosa fisura para meter todos los friends que NO llevábamos. Luis estuvo bregando duramente hasta que después de un par de caída del salvador friendo amarillo se bajo con los brazos “in flames”. Así que me tocó ir a acabar el largo con un único friend que quedaba sin poner, el maravilloso rojo. Y nada, apretando el culo y los dientes, con unos distanciados importantes y usando ese milagroso friend rojo conseguimos llegar a la reunión. Hay que decir que el largo es una pasada de bonito y compacto y que con un buen cargamento de friends hubiésemos tenido menos problemas.

En fin, que cuando llego Luis a la reunión, ya de segundo, estaba molido. Aún nos quedaban 4 largos con varios 6b y 6a y viendo que el material que llevábamos podría no ser suficiente, decidimos que nos bajábamos y que volveríamos otra vez con más material. Y sí, se oyeron cantar a todas las gallinas del Valle de Ansó.

Largo clave

Y hasta aquí llegaron las vacaciones pirenáicas!!!!!. A pesar de la "vergonzosa" retirada, un éxito.

Más fotos en:

http://picasaweb.google.com/lfran68
Barranco Cabecera del Ajan.


7 julio 2012


Barranquistas:


• Goyo

• Raúl


Llegado el tiempo veraniego parece que apetece ya meterse un poco en los ríos de Cantabria, que son una auténtica maravilla de la naturaleza por su agua y por sus paisajes.




Hace tiempo teníamos ya en mente, después de haber hecho el barranco del Aján en la Vega de Pas, darle un tiento al barranco de la cabecera de ese mismo río, a priori más salvaje, largo y menos frecuentado. En la información que habíamos encontrado se decía que solía estar escaso de agua, así que antes del estiaje fuerte había que ir a él.



Sin duda alguna, lo peor del día fue la aproximación hasta el comienzo. O nosotros somos muy torpes o la explicación en los croquis estaba fatal. El caso es que acabamos haciendo el jabalí por esas pendientes pasiegas llenas de helechos y tojos. Vamos, de pesadilla. Hasta que al final, una vez arriba del todo, nos dimos cuenta de cual era el camino correcto.


El rapel más largo y bonito del barranco



El camino de aproximación se coge justo a la derecha de la boca norte del túnel de la Engaña. En el croquis pone que al poco de empezar sale un camino hacía la izquierda, que después se cruzaba un río…….., Parecía que íbamos bien, pero resultó que no, que ese camino a la izquierda no era el bueno. Así que no sabría explicar muy bien cual es el camino correcto.



Pero bueno, una vez que llegamos al río, arañados por tojos y picados por garrapatas, comenzó lo bueno. El cañón es muy abierto, con multitud de rápeles, algunos de 4-5 metros y el más largo y bonito de 20 metros. A los que les guste saltar, éste no es su cañón. No hay ni uno. El paisaje es espectacular, como todos lo de esta zona. El equipamiento deja bastante que desear. La mayoría de rápeles consiste en un solo parabolt con un mallón entero roñoso. Tan solo una reunión tiene dos paraboles con anilla.

Goyo, en otro de los rápeles



El final del barranco es muy curioso. Termina justo a la izquierda de la boca norte del túnel de la Engaña por una especie de túnel que construyeron para desviar el río. En definitiva, un barranco recomendable para hacer una vez.