17 de mayo de 2011

Piedrasecha y Peñas del Prado.

Fin de semana, no dan malo del todo, las tareas familiares lo permiten, hay ganas de escalar pues nos ponemos en marcha. Como tenemos ganas de cambiar de aires decidimos ir al norte de León a trepar. Después de una semana de pasar “nuestros momentos íntimos de reflexión” con el libro de Adrados “Escaladas selectas en la Cordillera” entre las manos, nos decantamos por dos sitios. Planeamos el sábado escalar en la Peña Suca Cabrón que con ese nombre nos atrae profundamente su conocimiento. Para el domingo dejamos las Peñas del Prado, un maravilloso sitio del que somos asiduos. Aquí nos decantamos por la vía “Noches de Escuela” que hace años Fernando, un amiguete de León, nos recomendó.


Cueva de las palomas y Desfiladero de los Calderones

Madrugamos el sábado y a las 11 de la mañana cruzábamos el túnel del Negrón. A la salida del mismo no nos encontramos el cielo azul que esperábamos sino que llovía y además hacía frío y viento. Nuestros planes se ven alterados y nos quedaremos sin conocer la Peña Suca Cabrón, dirigiéndonos al sur en busca del sol y el calor. En un pequeño libro de escaladas de la zona vemos que hay una pequeña escuela en un pueblo, Piedrasecha, allí nos dirigimos. Descubrimos una bonita aldea escondida en la montaña, con un angosto cañón por el que transcurre la Ruta Los Calderones. Damos un paseo por el cañón y vemos las zonas de escalada. Buscamos zonas protegidas del viento, porque hace mucho y además es frío. Pasamos el resto del día escalando vías que en general son cortas y en un entorno precioso. Lo más desagradable fue el viento sobre todo en el último sector, donde costaba mantenerse agarrado a la pared y no precisamente por lo desplomada de la misma.


De camino a las Peñas del Prado unas fotos en el Pantano de Los Barrios de Luna, que estaba a tope de agua, contrastando el azul del agua con el verde de los prados y demás vegetación. Realmente esta época es altamente recomendable para visitar estos parajes.


Casares de Arbás, en un refugio de la red de Altai

En Casares de Arbás nos alojamos en un refugio de la “red de refugios de Altai” que compartimos con golondrinas y una pareja de cigüeñas. Esta vez hasta llevamos mesa de playa. Al día siguiente amaneció azul pero frío, así que sin prisas nos vamos desperezando.
Peñas del Prado y primer largo de Noches de escuela

Llegamos hasta donde empieza la subida y vemos que hay varios coches y llega alguno más mientras nos preparamos. Salimos hacia la pared y en una media hora estamos a pie de vía. Nuestra sorpresa fue que de las 4 cordadas que parecía que había en la zona tres íbamos a la misma vía. Salimos los primeros y los dos primeros largos los hacemos en uno con cuerdas de 60 metros. En él predominan las placas y no pasa de V+. Los dos siguientes son parecidos en dificultad aunque el tercero nos pareció un poco más complicado. A la salida del tercer largo hay que estar atento para no irte a la reunión de la vía “Venus” que está cerca y además se ve más que la de “Noche de Escuela” que sólo es una chapa y un buen puente de roca sin nada
El cuarto largo es el más delicado y lo catalogan de 6a+. El paso es una placa vertical apretona. Supuestamente había que hacer otro largo a cumbre pero nosotros salimos de uno sólo.

Primer y segundo largo de Noches de escuela

Tercer largo y en el muro de 6a+ del cuarto

Bajamos andando aunque habíamos leído que se puede rapelar ya que las reuniones eran rapelables con anillas. Nosotros no las vimos y en las reuniones había un maillón y las dos chapas estaban unidas por un cordino, en el mejor de los casos. Realmente andando se baja muy rápido y tampoco es una vía en la que te moleste ni la mochila ni las playeras.

Al final otra vía disfrutona, en un paraje de absoluta tranquilidad y la única pega fue el estrés inicial al coincidir a pie de vía con otras dos cordadas. Como siempre que nos vamos de allí la frase más repetida es “aquí hay que volver”. Esto mismo lo volvemos a repetir cuando salimos del bar restaurante Ezequiel cargados de embutidos.

Más fotos en:
https://picasaweb.google.com/lfran68/PiedrasechaYPenasDelPrado#

16 de mayo de 2011

Tromso-Alpes de Lyngen. Noruega 2011

Pues sí, así como suena. En la pasada semana santa, que este año caía algo tarde (finales de abril) un grupo de campurrianos, dos de Bilbao, uno de Santander y otro de Torrelavega nos plantamos nada más y nada menos que en el paralelo 69º, en el extremo norte de Noruega. El objetivo era hacer esquí de travesía en uno de los parajes mas recónditos de Europa y con un aliciente diferente para los que vivimos en latitudes mediterráneas “esquiar con el mar a los pies”. Íbamos también con la esperanza de encontrar nieve polvo, aunque esto a estas alturas de temporada es difícil incluso allí. Tampoco nos podemos quejar porque al final pudimos esquiar todo tipo de nieves: buena, mala, regular y un par de días la tan ansiada nieve polvo.

El viaje de ida fue una auténtica paliza. Reinosa-Madrid en coche, más apretados que los tornillos de un submarino y después tres vuelos: Madrid-Frankfurt, Frankfurt-Oslo y Oslo-Tromso. Casi 24 horas de viaje. Al menos no hubo ningún problema con el equipaje y todos los esquís llegaron sanos y salvos. En el aeropuerto de Oslo ya nos juntamos todos. Pablo, Ángel y Aitor habían llegado unos días antes y había aprovechado para conocer algunas estaciones de esquí. Molus y Eneko habían volado desde Madrid directos a Oslo.

Los tres primeros días los pasamos en el área de Tromso, que es la capital de aquella zona. Es una ciudad relativamente grande y con todos los servicios. El camping en el que nos alejamos está genial, con cabañitas de madera muy acogedoras. Estos tres días tenemos suerte con el tiempo, que nos deja hacer actividad todos los días, el sábado incluso doblando:

- Viernes 22 de abril: Andersdaltinden (1.221 metros)

- Sábado 23 abril: Middagstinden (1.006 metros) y Buren (821 metros)

- Domingo 24 abril: Tromsdaltinden (1.238 metros)

El domingo ya cambiamos de zona, a los Alpes de Lyngen, que aunque no estaba muy lejos, sí requería cruzar en ferry por lo que la mejor opción era cambiar de camping. Y la verdad es que no defraudo, los “chalets” eran una gozada, grandes y acogedores e incluso disponíamos de una sauna muy maja. Allí tuvimos 4 días de actividad aunque uno amaneció muy feo y lo dedicamos a descansar y hacer turismo.

- Lunes 25 abril. Sofiatinden (1.222 metros). Por la niebla solo pudimos llegar hasta 1.000 metros.

- Martes 26 abril. Storgalten (1.219 metros)

- Miércoles 27 abril. Descanso y turismo

- Jueves 28 abril. Cabraltinden (1.300 metros)

El viernes habíamos pensado hacer una esquiadita mañanera para después coger el avión a Oslo por la tarde, pero el mal tiempo y la niebla nos desanimó y lo dedicamos al turismo, visitando el museo polar de Tromso y una pequeña aldea muy bonita.

En cuanto al esquí, se puede decir que se trata de una zona impresionante, con desniveles que no superan los 1300 metros y sin grandes dificultades técnicas. En la época que fuimos nos encontramos todo tipo de nieves. Quizá yendo antes, en marzo, se encuentre más nieve polvo pero también se corre el riesgo que se pasen los días nevando y las horas de luz son menos.

Es sin duda una zona muy recomendable por paisaje y por calidad de las travesías y al que puedes ir varias veces y no repetir picos.

El sábado lo dedicamos a recorrer Oslo a pie y en bicicleta, aprovechando un sol radiante y una temperatura primaveral. Una ciudad estupenda que nos dejó un magnífico sabor de boca al viaje en el que todos nos lo pasamos de maravilla.

REPETIREMOS!!!!

Participantes:

- Amable Pelayo

- Aitor

- Eneko

- Eduardo Rucandio

- Ángel Luengo

- Teo Marco

- Pablo Marco

- Marta Sánchez

- Ricardo Moya

- Juan José Vallejo

- Manuel Rábago (Molus)

- Raúl Guerra