23 de marzo de 2011

Canal Estrecha. Friero 2.448 metros

En el último fin de semana invernal quisimos acabar la temporada realizando el “corredor de los corredores”, la canal Estrecha del Friero, con sus discutibles mil metros de desnivel: en realidad son unos 700 m de desnivel, 1000 m de recorrido y 45º de pendiente media, no es tan “Friero” el corredor como lo pintan...

En el hotel de mil estrellas y preparándonos para subir a Asotín.
Intentando cuadrar horarios personales, familiares, laborales, etc. salimos el viernes de Unquera a las 7 de la tarde y llegamos a Cordiñanes a las 10 de la noche. La idea era hacer la actividad en el día: salir del pueblo, subir a las vegas de Asotín, escalar y volver a Cordiñanes para regresar ese mismo sábado a casa. Vivaqueamos en el mirador del Tombo, ya que Altai no tiene refugios por la zona, por ahora. Nos acostamos tres y amanecimos cuatro, porque Miguel se sumó al grupo a las doce de la noche y nadie le oyó llegar. A las 5 de la mañana estábamos arriba y a las seis salíamos del pueblo.

Entrando al corredor sobre los restos de un alud y progresando hasta el primer resalte.
La subida a las vegas fue un agradable paseo y disfrutamos del amanecer viendo como el sol iluminaba la cara sur de Peña Santa. En Asotín descubrimos que no había nadie, para sorpresa nuestra. Una de nuestras preocupaciones era la presencia de más cordadas, por lo que retrasa la escalada. Hacía ya muchos años que habíamos escalado esta vía en unas condiciones demasiado “rocosas” y todavía teníamos presente el recuerdo de las dos horas que estuvimos esperando a que dos cordadas que llevábamos por delante pasasen el primer resalte. Al pie del corredor había un alud de las últimas nevadas y allí mismo nos pusimos todos los bártulos, incluidos los crampones.

Eduardo le da un tiento al primer resalte sin encordarse, pero está delicado. Nos encordamos y ahora es Luis el que lo intenta.

Luis en la reunión después del primer resalte, mientras Eduardo se prepara para superarlo y Miguel le asegura. Después del resalte seguimos entre los ríos de nieve y la lluvia de cascotes de hielo.
La subida hasta el primer resalte la hicimos sin encordarnos, sobre nieve dura, y sometidos a un bombardeo constante de cascotes de hielo. En el resalte sacamos la cuerda después de un primer intento de pasarlo sin ella. No era difícil pero faltaban apoyos para los pies, por lo que lo resolvimos con una dominada seguida de una arrastrada de barriga, técnica no muy elegante pero efectiva. Una vez pasado el primer resalte seguimos sin cuerda, sometidos a la caída de cascotes que no nos abandonarían hasta llegar a la cumbre.

Un bonito tunel de hielo bajo el bloque empotrado.
A medida que ascendíamos la nieve se hacía más costra y había que abrir huella. Al llegar al bloque empotrado un bonito agujero nos permitía pasarlo por dentro. Realmente fue lo más bonito de la vía y donde se pudo escalar un poco en hielo. Al poco de salir del corredor nos encontramos otro resalte, que escalamos con cuerda para acabar saliendo a un pequeño collado donde se enlaza con la ruta normal. De ahí a la cumbre todavía nos costó un poco por la apertura de huella en una nieve que inspiraba poca confianza.

Eduardo y Luis superando el último resalte.
El día era excepcional, con unas vistas espectaculares en todas las direcciones. Estuvimos más de una hora en la cumbre disfrutando del día y de la soledad, ya que no había nadie por la zona a excepción de un grupo, a lo lejos, subiendo hacia la Colladina de las Nieves.

Pala final y autofoto de cumbre.
La bajada fue un poco penosa debido al estado de la nieve y ya abajo, tuvimos que hacer un pequeño rápel para llegar a coger la canal que lleva a las Vegas de Asotín. En éstas realizamos una parada para beber y quitarnos ropa y al mismo tiempo disfrutar de unos momentos que calma y tranquilidad. Nos sorprendió ver que no había nadie acampado para hacer el corredor al día siguiente. Con el fin de semana de buen tiempo que daban, la época y las condiciones, pensábamos encontrarnos gente, y fue todo lo contrario, soledad absoluta.

Disfrutando de las vistas en el descenso y haciendo un pequño rápel al salirnos de la ruta normal hacia las Vegas de Asotín .
Con el sol poniéndose empezamos a bajar hacia Cordiñanes, adonde llegamos a las 7. Todavía quedaba el viaje de vuelta que se iba hacer largo. Al final una bonita actividad, con sus 1.600 metros de desnivel, con la que terminamos la temporada invernal. Pero como somos poco éticos intentaremos seguir haciendo actividades invernales en primavera, que la sangre altera.

15 de marzo de 2011

Diagonal de Curavacas

Aprovechando las vacaciones del Carnaval, el sector docente de Altai (Ángel, Chechu, Luis y Goyo) nos dirigimos hasta Vidrieros con la intención de escalar la Directa del Fraga, o la Diagonal, en caso de que la primera no reuniera condiciones.
Salimos a las 7 de la tarde del martes, 8 de marzo, desde Torrelavega. Después de disfrutar del partido Barça-Arsenal mientras dábamos cuenta de una cena mediocre en Ventanilla, un pequeño pueblo de la Ruta de los Pantanos, nos encaminamos hacia el Refugio de Pescadores cercano a Vidrieros. Este refugio forma parte de la Red de Albergues Altai, y llegamos en coche sin ninguna dificultad, dado que no había nieve en la pista que nos conduce hasta él.

Preparativos y comienzo de la marcha de aproximación a la vía.

Sobre la medianoche nos metimos en los sacos, y poco después, a las 6 de la mañana, ya estábamos arriba. Una hora después terminábamos los preparativos en Vidrieros y comenzamos a ascender, primero entre una niebla poco consistente que rápidamente superamos y que nos dio acceso a un día espléndido.

Aproximación desde el collado del Hospital
Dos horas después alcanzamos el collado del Hospital, que nos ofreció una hermosa panorámica y el comienzo de la vía. Tras una travesía en descenso sobre nieve muy blanda comenzamos la vía ascendiendo una rampa de unos 40 grados que nos dejó en un collado desde donde ya divisábamos el primer largo de cierto compromiso. Otra travesía nos dejó en el comienzo del mismo, donde ya comenzamos a asegurar.

Goyo resuelve el primer resalte, después le siguen Ángel y Luis

Este primer largo comienza con una cascada en muy buen estado que protegimos con tornillos, si bien al final tiene un resalte que en esta ocasión estaba apenas cubierto por nieve blanda y que lo hizo algo expuesto y comprometido. Aquí encontramos una bifurcación que nos hizo dudar de si se trataba de la Directa del Fraga. Como no lo teníamos muy claro, decidimos continuar.

Ángel Luis saliendo del primer resalte y comienzo de la Directa del Fraga

Un segundo largo sin dificultad nos llevó, esta vez sin ninguna duda, al cruce de la Innombrable (llamamos así a la Directa del Fraga porque cada vez que mencionamos su nombre el mal tiempo nos echa del Curavacas). La encontramos escasa de hielo, y tras algún titubeo decidimos dejarla para otra ocasión, cosa de la que en cierto modo luego nos arrepentimos.

Mixto delicado en el comienzo del tercer largo

El tercer largo nos presentó otro resalte delicado y difícil de proteger, si bien una de las cordadas encontró sitio para un clavo.

Parte final de la vía, por encima de la Placa Amarilla

Un cuarto largo con un estrechamiento protegido con el único clavo que encontramos en toda la vía nos dio paso a la última rampa, que en tres fáciles largos nos puso en el final del corredor. Casi todas las reuniones las hicimos con estacas y un ancla, aunque en alguna ocasión pudimos usar fisureros, friends y clavos.

Cruzando la Llana y disfrutando del sol en la cumbre.

Bajo un sol de justicia recorrimos los metros que nos separaban de la cima principal, donde, antes de descender por el Callejo Grande, disfrutamos de la panorámica y de la tranquilidad que supone escalar una montaña como el Curavacas en un día laborable. ¡Ay! El trabajar en la educación también tiene sus cosas buenas…